Fue
el 18 de octubre de 2019 cuando fuimos testigos de cómo grupos de
izquierda, de delincuentes, de ociosos, salieron a las calles del país a
destruirlo todo. Su bandera de lucha: exterminar los negocios de gente
trabajadora, quebrar vidrios, destrozar los semáforos, quemar las
estaciones del Metro. Un grupo numeroso de vándalos, sin formación, sin
estudios, comunistas a los que les dijeron que acabaran con el
capitalismo.
Y
pasa el tiempo y en la conmemoración del cuarto año, unas 200 personas
se manifestaron la tarde del pasado miércoles en el centro de Santiago.
No era esa masa casi inhumana celebrando el echar abajo el país. En
estos años y con el arribo de Gabriel Boric a La Moneda, muchos no sólo
se sienten defraudados ante las falsas promesas, ante las mentiras sin
arrugar el ceño, y optaron por abrir los ojos y cruzar a la vereda del
frente.
Los
países gobernados por la izquierda se van a pique y, peor aún, cuando
los que están detrás moviendo a sus títeres son los comunistas, nada
bueno puede ocurrir. ¡Imagino que Boric ya se habrá dado cuenta que es
el “muñeco” del PC!, ¿o creerá que lo respetan como Jefe de Estado?
¡Pamplinas!
Uno
recuerda los destrozos ocasionados, el sufrimiento de los empresarios
al ver cómo los delincuentes destruían sus fuentes de trabajo, quemando
los locales, saqueándolos. La mayoría de esos delincuentes, cobardemente
encapuchados y, otros, a rostro descubierto, como los sinvergüenzas que
son, que no le han trabajado ni un día a nadie, y que robar es su
oficio.
Lo
que llamó, la atención de manera sorprendente fue lo que pasó el 25 de
octubre de 2019, cuando se llevó a cabo la “La marcha más grande de
todas”, con una asistencia de más de 1,2 millones de personas, superando
las manifestaciones por la campaña del “No” para el Plebiscito de 1988.
Fue una imagen que dio vuelta el mundo, las portadas de los diarios
internacionales la registraron, porque esa imagen reflejaba unidad,
chilenos agotados y cansados por el modelo, con esperanza en que las
cosas cambiarían para mejor.
No,
nada de eso, ha pasado. ¿Recuerdan a una mujer, seguramente financiada
por la izquierda, que gritaba “Boric va a cambiarlo todo”? Sí, señora,
lo hizo, pero para mal. Chile está, hoy en día, en un escenario de
división que la izquierda, la extrema izquierda ha generado
intencionalmente y ni hablar de la economía, de la cesantía, de la
reforma previsional que el gobierno quiere dilatar su discusión para
después del plebiscito de diciembre. O sea, todo mal y la izquierda
intentando acomodar las piezas a su antojo para no sufrir más derrotas.
¿Alguien
le habrá dicho a estos “seres de luz”, me refiero a Boric y a toda su
parentela de amigos, que su llegada al gobierno, a administrar el país
ha sido nefasta? Uno se pregunta, por ejemplo, tanto Gabriel Boric como
Camila Vallejo, que cambian permanentemente sus lentes -uno tratando de
parecerse a Salvador Allende y, la otra, con lentes del color de su
vestuario y que, por lo bajo, deben costar un millón o más-, no ven lo
que está pasando. ¿Están estos ex dirigentes estudiantiles tan segados
en su ideología que, a pesar de usar anteojos, no ven?
Hay
que traer a la memoria también el hecho de que algunos de los
protagonistas del estallido delictual, es decir, algunos de esos
delincuentes, fueron indultados por el Presidente, Boric. Los titulares
de la prensa internacional indicaron: “Boric indulta a 12 condenados y
un exfrentista por delitos del estallido social del 2019”. Y Boric se
dio el lujo de decir en la prensa que “no son delincuentes”, agregando
que “La decisión fue “muy meditada y algo que no es sorpresa. Es un
compromiso y yo cumplo mis compromisos”, dijo.
Tal
como se publicó en el diario La Tercera -10 de enero de 2023-, 11 de
los 12 indultados en causas relativas al estallido social, eran caras
conocidas en los cuarteles policiales. El mismo medio, indicó que entre
todos los indultados suman 52 detenciones previas y la mitad de quienes
eran conocidos como presos del estallido -seis personas- cuentan con
condenas por delitos distintos a los que fueron sentenciados en el
estallido social.
Todo esto es lo que nos dejó el estallido delictual que tanto apoyó Boric y su séquito…