Debate Presidencial: tendencias en medio de incertezas

Tras
el primer debate presidencial televisivo las conclusiones son, más
menos, lo que ha venido siendo tendencia tras la realización de las
primarias presidenciales. Porque tanto Gabriel Boric como Sebastián
Sichel siguen teniendo el favoritismo para avanzar al balotaje en
diciembre donde, como ha venido siendo la tónica, se efectúa la
verdadera elección presidencial considerando que la primera vuelta, a la
postre, termina siendo igualmente una primaria que separa la paja del
trigo.

En
este escenario, probablemente, el gran triunfador en esta primera
jornada es el candidato presidencial del Partido Republicano, José
Antonio Kast, quien apostó a consolidar su posición y llegar también al
elector de derecha indeciso con un discurso que quizás no construya
mayorías, pero le permitirá ocupar una posición expectante y
consolidarse, muy altamente probable, como la tercera fuerza política
nacional desplazando, por ejemplo, a la Democracia Cristiana y ex Nueva
Mayoría encarnada en el paupérrimo liderazgo de Yasna Provoste quien no
ha logrado concitar interés ni tampoco adhesión en torno a su figura. A
decir verdad, en virtud de los tiempos, lo mejor que puede hacer
Provoste es consolidar su cuarto lugar y no ceder terreno, por ejemplo,
ante eventuales arremetidas de MEO o Franco Parisi.

Sin
embargo, en cuanto al contenido, lo cierto es que los participantes en
este primer debate quedaron bastante al debe en cuanto al planteamiento
de ideas, de proyecto de país, del racional que movilice a los votantes
en torno a cada uno el próximo 21 de noviembre. Poco o nada concreto en
materia de seguridad ciudadana, reactivación económica, regionalización,
educación, trabajo, salud, adultos mayores o pensiones. Quizás,
respecto de este último tema, fue Sichel el que demostró tener mejor
claridad respecto a una cuestión de fondo en esta discusión, entendiendo
que no se trata de “más o menos” AFP y la cantidad de retiros: la
cuestión aquí es como mejoramos las pensiones de las chilenas y
chilenos.

Lo
que este primer debate televisivo nos deja son más dudas que certezas.
Porque aún cuando las tendencias de las candidaturas están más menos
consolidadas lo cierto es que el nivel de la discusión política ha
dejado mucho que desear. Cuestión que, si consideramos los desafíos
venideros para el país, no es en absoluto menos relevante porque quien
triunfe en las elecciones de fin de año tendrá que lidiar no sólo con
los temas de coyuntura, sino también con el Congreso y con los
pormenores de la Convención Constitucional, además de la coyuntura
sanitaria considerando que la OMS está lejos de levantar la alerta
respecto a la pandemia.

Y
si bien el período de campañas está recién comenzando no es menor que
las chilenas y chilenos tengamos, como pocas veces, incertezas no sólo
respecto por quien vamos a votar, sino también respecto al presente y
futuro del país, sus proyecciones y estabilidad. Lo único claro es que
de los 7 aspirantes a la presidencia tendremos dos que se verán las
caras, muy probablemente, en la segunda vuelta presidencial en diciembre
de este año y con eso tendremos, al menos, la única certeza posible en
medio de tanto río revuelto: saber quién será la personas que nos
gobernará por los próximos cuatro años. De ahí en más, y como decía mi
nona, “que Dios nos pille confesados”.

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