Del carbón, pasando por la lana hasta llegar al hidrógeno verde

Históricamente,
desde los inicios de la colonización chilena en la Patagonia, la Región
de Magallanes y Antártica Chilena ha funcionado como una economía
dependiente de un solo factor productivo, que ha actuado como motor
impulsor o locomotora del desarrollo regional: en los años 50 del siglo
XIX fue el carbón, entre los años de 1880 a 1940 fue la lana y las
carnes ovinas, desde 1950 hasta 1980 fue el petróleo, y ahora, vivimos
la época del gas natural con una incipiente industria turística que no
es comparable con la que se desarrolla en la Patagonia argentina, cuyo
término Patagonia es conocido en el mundo entero, no por nosotros, sino
por el trabajo constante del gobierno argentino y de sus empresarios con
sostenidas campañas internacionales promocionando la venta de sus
productos naturales con gran éxito. Ahora, la diversificación del sector
productivo nos podría llevar al hidrógeno verde, que es la esperanza de
muchos. En las condiciones de la actual fase de globalización, se
supone que la Región de Magallanes y Antártica Chilena debió haberse
integrado a las grandes corrientes de expansión de los intercambios que
caracterizan precisamente a la mundialización. Japón se integró con
tecnologías, China con población productiva, India se integró con
innovación. Sin embargo ello no ha ocurrido en la zona más austral de
Chile, esperemos que con las nuevas tecnología integradas al hidrógeno
verde puedan traer la solución a nuestros problemas, que en los aspectos
sociales y económicos se vieron agravados durante la pandemia del
Coronavirus que nos mantuvo totalmente encerrados por más de un año y
medio.

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