Dependencia económica

La semana pasada surgieron muchas noticias relacionadas con los altos precios de los chocolates; esto a propósito de nuestra tradicional semana santa. Incluso surgían consejos de cómo sortear este incremento comprando por ejemplo, en grandes cantidades. Pero más allá de eso, la preocupación está instalada y se relaciona con nuestra dependencia en materias de importación. 

Nuestra dependencia económica en ocasiones nos juega una mala pasada, y esto sucede por distintas causas. Una de ellas, es la volatilidad del precio del dólar, que como bien sabemos es el método de pago de las importaciones. Esto lleva a que muchos de los productos que habitualmente consumimos experimenten variaciones con tendencia al alza. En efecto, nuestra preocupación debe encontrarse en ello, ya que sólo basta auto-mirarnos para reflexionar sobre los productos que traemos encima y, cómo esto productos en su mayoría provienen del extranjero.

Si regresamos al tema inicial, tenemos que el cacao -que es el principal ingrediente del chocolate- no escapa de esta situación, experimentando aumentos históricos en sus precios.

La principal causa de este aumento se debe a las condiciones climáticas asociadas al fenómeno del niño y también a enfermedades que han afectado a uno de los mayores exportadores de este producto, que es África, que en el periodo 2022-2023 es el mayor productor de cacao, con un 73,4% de la producción global, seguido muy de lejos por América con tan sólo un 21,2%. 

Lo anterior, ha provocado niveles históricos en el precio del cacao el que tuvo un incremento de más de un 130% anual en la Bolsa de Nueva York, aspecto que se evidencia a inicios de este mes. Este aumento histórico, provoca un efecto directo en el precio de los chocolates, lo que según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) alcanza un 12,5% en lo que va del año. Se espera que el precio del cacao -y por consiguiente del chocolate- siga aumentando en lo que va del año y que recién veamos un comportamiento regular cuando aumente la disponibilidad de granos de cacao, en especial, en el continente africano.

El chocolate es tan sólo un ejemplo -entre tantos- del impacto que posee en nosotros los acontecimientos que suceden en lugares geográficos que se encuentran apartados de nuestro país. Esto no es fácil de asimilar por parte de la población, de modo, que ante aumentos en los chocolates, en el combustible, en el aceite, siempre escuchamos por ahí, que existe una especie de complot comercial que se aprovecha de la contingencia para subir los precios. La verdad que no es tan así, y lo vemos ahora con el caso de Argentina. 

Este fin de semana bastaba darse un paseo por nuestra Zona Franca y ver como las patentes argentinas se hacían presente en nuestra localidad. Las compras eran el principal motivo y, si bien aún los precios chilenos no son del todo accesibles, si existen ciertos bienes como neumáticos, vestuario y electrónica que son muy convenientes para nuestros vecinos.

Ahora bien, el argentino no puede decir que existe un complot por parte de sus comerciantes en subir el precio de los mencionados productos, sino que debe admitir que sus precios no eran reales por políticas gubernamentales que tienden a abaratar o encarecer los productos que se encuentran al interior de sus fronteras. La economía es así; la globalización económica es así y no la podremos cambiar mientras exista un intercambio comercial tan fuerte como el que experimentamos en Chile.

Lo que sí podemos cambiar, es nuestra matriz productiva chilena; se requiere mayor innovación y para ello, es urgente incrementar el aporte a la investigación y desarrollo. 

Aún no es tarde para ello.

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS