Descentralizar desde las regiones

Siempre
ha sido un dolor de cabeza para quienes ejercen liderazgo desde la
administración pública, y de manera transversal para los sectores que
detentan poder, lograr que las regiones tengan una distribución justa y
equitativa de los recursos públicos que son entregados para el
desarrollo regional. Desde esta problemática, grandes han sido los
discursos y promesas, sobre todo en épocas electorales, respecto a cuál
es la fórmula que más se acerca a la entrega de soluciones efectivas;
sin embargo, descentralizar no es tarea solo del gobierno central, y es
aquí donde encontramos un obstáculo más: ¿de qué forma se reparten
fondos a las comunas que componen nuestra región? ¿Por qué el gobierno
regional destina recursos a proyectos que no se ace
rcan
a la necesidad de las comunas más lejanas, como esta irracional
propuesta de tener un datacenter, pero deja fuera proyectos que son
urgencia para el desarrollo comunal? Nos hemos acostumbrado al apoyo
reactivo en vez de preocuparnos de políticas preventivas y resulta que,
una vez ocurrido los hechos, mágicamente está lleno de expertos quienes,
con varita mágica y sin pudor, resultan eruditos en tantas materias; y
esto va en relación directa al lamentable incendio que ocurrió hace unos
días en Puerto Edén, vinculado a lo que señalo un poco más arriba
respecto a la distribución de los recursos internamente desde el Gore,
ya que si existiera un correcto reparto de los fondos que posee el
gobierno para apoyar las materias que se tornan prioridad, como la
implementación y dotación de una brigada especializada para prevenir
estos eventos, o atacarlos a tiempo de ser requerido, la noticia no
sería la pérdida de un inmueble más, sino un episodio negativo menos.
Entonces, habiendo presentado ya el botón de muestra, podemos convenir
que “descentralizar” significa que Santiago deje de ser Chile
ciertamente, pero también que la Araucanía no es solo Temuco, que el
norte del país no se reduce tan solo al desierto de Atacama, o que
lugares como Puerto Edén, también forman parte de nuestra querida región
de Magallanes, por cuanto sus necesidades deben estar en tabla
permanente en la discusión administrativa regional. El sello de
República independiente no existe solo como descontento frente a la
falta de apoyo a nivel nacional, o la desconexión terrestre que nos
aleja del resto del país, y debe ser por tanto un recuerdo permanente
que si nos hemos sentido discriminados frente a otras regiones, no
podemos discriminar entre comunas que integran esta pequeña y aislada
República, porque crecer juntos, debe ser el llamado que impulse la
vocación de servicio, entendiendo que tenemos diferencias demográficas
en cuyo número se funda el monto a entregar, pero comprendiend
o
también que la torta debe ser compartida entre todas las comunas
invitadas a la fiesta, y no debe concentrarse solo en algunos invitados
más cercanos al anfitrión.

Recordemos
que este será un año de elecciones, y compartiendo el desgaste
electoral al que hemos sido sometidos, hago un llamado abierto a que nos
informemos mejor, cuya tarea se logra entre todos, y seamos
responsables a la hora de elegir, tomando en cuenta que, si retomamos el
ejemplo de la torta y sus invitados, en nuestro voto está la elección
de quien será la figura que reparta equitativamente cada porción.

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