Transversalmente todos han declarado estar de acuerdo con las demandas sociales que han desembocado en las numerosas protestas que desde el viernes se desarrollan en todo el país. La gente está cansada de esperar eternamente soluciones a sus demandas, pero algunos han equivocado notoriamente la forma. Todo partió con la consigna de fuerza de evadir el pago en el boleto del Metro. La medida tomada por los secundarios de Santiago fue una acción coyuntural, no consuetudinaria ni motivada por el propósito de evadir, sino por el objetivo general de llamar la atención pública sobre lo que está ocurriendo con el transporte urbano y con el país. Esta forma de protesta que también es un acto ilícito fue respaldada por el Partido Comunista, justificándolas como “acciones legítimas de desobediencia civil, una expresión de reclamo acumulado ante el aumento continuo del precio de los servicios básicos, que han encarecido el costo de la vida especialmente en los sectores más vulnerables”. Se reitera. Hay total y transversal acuerdo en que hay demandas sociales urgentes de solucionar. Pero la forma fue la equivocada, porque derivó el legitimar otras medidas de fuerza que pasan al vandalismo y a la delincuencia, que también se han tomado nuestras calles de Magallanes. ¿Usted había visto alguna vez un saqueo a un supermercado en Punta Arenas? ¿Alguna vez se había intentado incendiar una comisaría en nuestra región? ¿Acaso no es vandalismo atacar el hostal de la esposa de un alcalde legítimamente electo? Todo derivo en delincuencia y vandalismo y esa, no es la forma.