Economía circular: oportunidad para construir un nuevo pacto social en Chile

Este concepto, cada vez más arraigado por los ejecutivos y las grandes corporaciones, se presenta como un sistema de aprovechamiento de recursos donde prima la reducción, la reutilización y el reciclaje de elementos en acciones que, a juicio de los expertos, estaría marcando el fin de la economía lineal dando paso a este nuevo modelo productivo. La economía circular se presenta como un espacio que posibilita minimizar la producción al mínimo indispensable, y cuando sea necesario hacer uso del producto, apostar por la reutilización de los elementos que por sus propiedades no pueden volver al medio ambiente. En términos simples, aboga por utilizar la mayor parte de materiales biodegradables posibles en la fabricación de bienes de consumo –nutrientes biológicos- para que éstos puedan volver a la naturaleza sin causar daños medioambientales al agotar su vida útil. Por esta razón, y a diferencia de otros modelos donde prima el aspecto económico por encima del social o medioambiental, la EC se presenta como una oportunidad de mejora tanto para las empresas como para los consumidores. Porque las empresas que han puesto en práctica este sistema han comprobado que reutilizar los recursos resulta mucho más rentable que crearlos desde cero. Como resultado, los precios de producción se reducen, de manera que el precio de venta también se ve rebajado, beneficiando así al consumidor; no sólo en lo económico, sino también desde una posición favorable tanto en lo social como medioambiental. Ahora bien, puede que el tema en sí mismo no le llame la atención ni tampoco lo vea como una oportunidad. En Chile aún se sabe muy poco sobre el tema y, salvo el esfuerzo desde Corfo, realizado por su ex Vicepresidente Ejecutivo y actual Ministro de Desarrollo Social, Sebastián Sichel Ramírez, poco y nada se conoce sobre las bondades que trae consigo este cambio de mentalidad. Quizás incluso el trabajo de sensibilización y comunicación sobre el tema no ha sido el más idóneo, o del todo eficiente. Pero basta con mirar fuera de nuestras fronteras, salir de la zona de confort, y constatar por ejemplo que para el año 2020 la Comunidad Europea se habrá ahorrado cerca de €640 mil millones gracias a la implementación de la economía circular cuyo  impacto, como vemos, trasciende lo netamente económico e impacta favorablemente en las personas y en el medioambiente. Una ocasión inmejorable para construir una nueva y mejor relación, mucho más cercana, armónica y amigable, entre los métodos de producción, la generación de bienes y servicios y los consumidores finales.

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