La
verdadera “burbuja inmobiliaria” que se vivió a nivel regional hasta
antes de la pandemia colocaba a la Región de Magallanes y Antártica
Chilena como una de las zonas donde es más caro arrendar o comprar una
vivienda. Y ahora, que aún no salimos de la pandemia la situación ha
empeorado. Los precios que se están cobrando de un tiempo a esta parte
no tienen relación ni siquiera cercana a los valores que existían hasta
hace una década, por ejemplo. Los arriendos han sufrido alzas que hacen
muy complejo el que cualquier persona pueda acceder a dicho trámite, y
los precios de una casa para una familia son más altos de lo que
cualquier persona podría haberse imaginado hasta hace un tiempo. Y ahora
el déficit habitacional se ha visto incrementado llegando a una cifra
de 3.500 casas a nivel regional. Para muchos, una situación
extremadamente compleja de afrontar. El punto es que la problemática es
en ambas circunstancias, y no en una de manera específica. Si antes la
cantidad de propiedades era escasa, hoy la realidad empeora. Lo pueden
comprobar las mismas oficinas que trabajan como corredoras. El mercado
ha variado de forma profunda, y esta burbuja puede romperse en cualquier
momento. La pregunta es cuándo y qué puede hacer la gente en este
proceso, que para gran parte del sector inmobiliario ya no tiene vuelta
atrás.