El combate a las drogas se está perdiendo en Magallanes

En
el Gobierno existe mucha preocupación porque más que darse cuenta de
que “otra cosa es con guitarra”, nunca pensaron que los niveles de
delincuencia y narcotráfico en nuestro país fueran tan altos. Y ese duro
combate que se le debería dar se está perdiendo. Hace un año se detuvo a
una banda de extranjeros que internaban cocaína y éxtasis a la Región
de Magallanes. Las drogas siempre han generado debate y son punto de
interés respecto de varios temas. A partir de 2011 se registra una
tendencia al alza en el consumo en Chile, pues dicho porcentaje subió a
casi 27%, y, según las últimas cifras, a un nuevo máximo histórico de
47,2%. Hasta hace unos años fueron numerosas las propuestas de legalizar
el autocultivo y dejar de calificar la marihuana como droga legal, en
sintonía con los cambios que se impulsan en otros países. Quienes están a
favor profundizan sus argumentos en que los costos asociados a la
adicción de algunos serían contrarrestados por los grandes ahorros de
recursos públicos que se conseguirían al dejar de perseguir penalmente
su consumo y tráfico, los ingresos por impuestos y los menores riesgos
en seguridad, propios de su comercialización clandestina, y en salud,
que un mercado regulado se supone lograría. Y por el contrario, hay
amplio consenso sobre lo negativo que resulta su consumo por parte de
menores de edad. A menos de un mes de que se comience a redactar una
nueva Constitución para nuestro país esta temática debería estar dent
ro
del debate de los consejeros constitucionales y velar por el bien del
país, que en el último tiempo se ha convertido en una “pequeña Colombia
de los 80”, incluso con un alto riesgo de que la corrupción con la que
operan las bandas apoderándose especialmente de los puertos para el
ingreso de la droga. Según las últimas cifras, más de seis de cada 10
menores declaran haber consumido alcohol en el último año, y más de un
tercio de los escolares, en el último mes. Más de un 50% de los menores
de 15 años declara haber consumido marihuana y un 27,5% haber ingerido
cocaína. De esa forma, se confirma que en Chile persisten desafíos
importantes en hacer valer las normas existentes, por una parte, y en el
despliegue masivo de programas preventivos eficaces. Por eso es bueno
el debate y poner en la balanza de la legalización si estamos o no
preparados con una adecuada implementación de políticas de Estado.

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