Cuando
hace dos o tres años, diversos estudios empezaron a situar a Punta
Arenas como una de las ciudades con mejor calidad de vida del país,
muchos usuarios de redes sociales salieron a desmentirlo con rabia: que
los arriendos eran caros, que los sueldos no alcanzaban y la calidad de
las viviendas era pobre, insistían. Los mensajes parecían, sin embargo,
respuestas viscerales aunque injustas ante el logro urbano de una ciudad
que se enorgullecía de su nueva costanera y legado histórico, así como
de los esfuerzos realizados por mejorar el bienestar de sus habitantes.
La
realidad, sin embargo, es que medir aspectos tan objetivos y subjetivos
a la vez, como el bienestar y la calidad de vida, es un reto que supera
un simple estudio.
El
reto lo asumió la Corporación Ciudades, organización integrada por la
Cámara Chilena de la Construcción, la Fundación Techo y la Escuela de
Arquitectura de la Universidad Católica. Entre los nuevos parámetros
incluidos en la medición, se contaba la distancia caminable a bienes de
infraestructura urbana básica y también escuelas, consultorios y centros
culturales, una mirada que escapaba de las cifras promedio y que llegó a
analizar cuadra por cuadra, el bienestar de las distintas poblaciones
del país.
Y
en esta nueva radiografía, la capital magallánica no salió bien parada
con un Índice de Bienestar Territorial de 0,49 versus un promedio
nacional de 0,51, es decir, bajo el promedio nacional.
Lo
notable, sin embargo, es lo que vino después: una muestra de voluntad
cívica local por parte de la comunidad de Punta Arenas que rompería
muchos moldes. La Corporación Ciudades y la Cámara Chilena de la
Construcción, delegación Magallanes, iniciaron un trabajo conjunto que
se extendió por un año y medio junto a otros actores de la comunidad a
los cuales se sumaría más tarde, el Gobierno Regional. Fue un trabajo
tan valioso y entusiasta que ni el estallido social, ni la peor pandemia
del último siglo, pudo detener.
La
mesa estuvo conformada por más de 30 personas, entre ellos consejeros
de la cámara, exministros de estado, personas del mundo municipal,
actores sociales, la Fundación Techo, la Universidad Católica, entre
otros.
Ahora, ese trabajo está concluido y espera convertirse en un valioso insumo para la construcción de una ciudad mucho mejor.
Juan
Manuel Sánchez, director ejecutivo de la Corporación Ciudades, expresó:
“Esto se ha realizado de diferentes maneras en el resto del país, pero
para nosotros como corporación es la primera vez que desarrollamos en un
trabajo extenso, permanente, con mucho rigor y también con equipo y
gente dispuesta y con un rigor permanente de reunirnos a debatir todos
los meses, las propuestas que presentaremos el 21 de enero”.
El
presidente regional de la Cámara Chilena de la Construcción, Carlos
Braun, agrega: “Producto de la pandemia y el estallido social, al final,
sólo quedó Punta Arenas como una visión piloto de lo que se puede
implementar en otras ciudades del país. Hubo harto entusiasmo y los
resultados son súper prometedores y ojalá las futuras autoridades
locales y regionales las tomen como bandera propia. Tengan la seguridad
que nosotros los acompañamos en un trabajo de largo aliento”.
Entre las propuestas mencionadas, Braun señala un
corredor ecológico en el Río de la Minas. “Una especie de parque en el
río de las Minas que vaya desde la Costanera hacia el cerro y que
permita integrar áreas verdes a todos los barrios que están hoy
adheridos al río. El río es un área que no está siendo bien utilizada
desde un punto de vista público y por ello es susceptible de
intervención”.
Otra
propuesta se denomina “Corazón de barrio”, es decir, dotar a aquellos
sectores que tienen menos acceso a infraestructura pública, como plazas,
espacios culturales, consultorios, entre otros, y que corresponden a zonas con el peor bienestar territorial, puedan así emparejar un poco la cancha”.
A
partir de julio del próximo año se viene un cambio profundo del plano
regulador y Braun espera que sea posible generar, por ejemplo, un sector
de ciencias en torno a un futuro Centro Antártico Internacional (CAI),
en Punta Arenas.
– A la luz de este estudio, el CAI tenía todo el potencial del que tanto se hablaba, entonces.
“Estamos
convencidos que el polo turístico que puede traer el Centro Antártico
Internacional para Punta Arenas es enorme, tanto en recursos, por la
cantidad de científicos que van a venir, como en el desarrollo de
tecnología propia, por el desarrollo de la ciencia antártica, a nivel
local. Vamos a tener visitas de muchas partes del mundo y nos
enriquecería mucho culturalmente, como era en el pasado”.
José
Barría, administrador regional, se integró en agosto a los talleres y
valora especialmente el logro de este trabajo. “Recibimos un diagnóstico
que muestra brechas de inequidad importantes donde tenemos una falta de
inversión social y saneamientos que debemos abordar, entonces como
Gobierno Regional agradecemos este tremendo trabajo que ha realizado
esta corporación privada y que debiera ser el inicio de una
planificación que permita ir mejorando la calidad de vida de nuestra
población”.
Barría
lamenta que hay sectores dentro de la ciudad, sumamente deficitarios.
“Los servicios básicos en el periurbano, en realidad, no existen y
estamos empezando a aprobar inversiones en ese sentido”.
-¿Estaban invisibilizados?
“No sé, pero por lo menos poco atendidas. Hay desigualdades e inequidades que se observan también en otras ciudades,
donde la Plaza de Armas y alrededores concentran la mayoría de los
proyectos de inversión. Es necesario ir hacia los sectores más alejados
con más inversión pública”.
Barría
explica que el Gobierno Regional está próximo a dar a conocer los
resultados de otro estudio realizado por la Universidad Adolfo Ibáñez,
para generar un Índice de Bienestar Local. “Queremos intencionar los
proyectos y con ello las inversiones futuras”, indicó.
Al
valorar el resultado global de este estudio, Barría indica: “Éste es un
tremendo insumo para las decisiones de inversión del Consejo Regional,
el Gobierno Regional y los municipios y a partir de esto, se inicia un
nuevo trabajo de planificación para atender este tipo de estudios”.
Pero
hay una materia, agrega que al Gobierno Regional le preocupa
especialmente y que esperan mejorar: la seguridad. “Punta Arenas era
una ciudad muy segura, pero a través del tiempo hemos caído en esa
materia. Un edificio regional tapeado con latas no es algo que transmita
seguridad. Es una materia que nos preocupa muchísimo como Gobierno
Regional, porque es un tema que necesitamos levantar”.
Sánchez,
en tanto, menciona indicadores, objetivos, desafíos, sueños quizá, pero
fruto de este trabajo concienzudo y detallado: Punta Arenas ciudad
carbono neutral; Punta Arenas, la ciudad próxima; la ciudad del turismo
científico y de la gobernanza digital.
– ¿Qué ha fallado: recursos, falta de instrumentos de planificación o exceso de burocracia?
“Todo
ello. Pero hay más. Algo que es muy difícil en Chile es acordar y creo
que ése fue el aporte que pudimos hacer modestamente y que es una forma distinta de acercarse al problema.
Agrega
que los datos son sólo eso. “Son la realidad representada en una foto
para entender en qué pie estamos. Pero se requiere que el acuerdo tome
forma institucional, en planos reguladores, plan de inversiones. Lo que
falta es que pongamos estos acuerdos por escrito en instrumentos que
sean vigilables por parte de la ciudadanía y, por último empezar a hacer
las cosas”.
Pero
es optimista. “Definitivamente creo que será posible hacer un cambio.
Punta Arenas tiene un potencial y unos atributos que son únicos y que no
tiene ninguna otra ciudad en Chile. Tiene una relación con la Antártica
que la posiciona en el lugar número 1 a nivel mundial para poder tener
servicios específicos sobre ciencia y academia, un ecosistema científico
que logre soportar esa capacidad de creación de conocimiento. Hay un
potencial que estamos desaprovechando por no tener la cultura de la
forma como se aplican programas y políticas dentro de la ciudad,
para hacer de Punta Arenas la capital del conocimiento antártico del
mundo. La tecnología hoy lo permite y eso cambia en 180 grados la forma
de planificar la ciudad”.