Se
ha señalado mucho que el gasto en seguridad ciudadana ha crecido, pero
este aumento no se ha visto reflejado en logros significativos.
Necesitamos a la brevedad desterrar la delincuencia, especialmente de
nuestra tierra magallánica, donde antaño era muy raro encontrarse con
hechos que llenaran páginas rojas de los medios escritos. Y pese a que
la delincuencia desde hace más de una década es una enorme preocupación
de los chilenos de acuerdo con distintas encuestas- no ha estado entre
las prioridades de los últimos gobiernos, que ha privilegiado otros
temas, como las reformas tributarias, de educación o la redacción de una
nueva Constitución. Lo que más preocupa es que según cifras de la
Fundación Paz Ciudadana, el gasto en seguridad ciudadana ha crecido de
manera significativa -un 82% per cápita en una década- este aumento
presupuestario no se ha traducido en grandes logros en la lucha contra
la delincuencia. Otras cifras de Enusc indican que solo tres de cada
diez víctimas de un delito violento fueron contactadas por las
autoridades encargadas de investigar, luego de denunciar el hecho. Y eso
también provoca inquietud. Ello lleva a mejorar a los organismos
persecutores, porque hay que sacar de las calles a delincuentes y volver
a vivir de manera tranquila. El hecho que solo una alta proporción de
los delitos graves queden impunes significa un incentivo a criminales
quienes notan que el costo de delinquir no es especialmente alto. El
freno definitivo a la delincuencia es una dura tarea que debe enfrentar
el gobierno del Presidente electo, Gabriel Boric Font.