Hoy,
Gabriel Boric y su equipo nuevamente ponen a prueba nuestra
inteligencia. ¿Es posible que sus asesores piensen que los chilenos
somos tan ingenuos? En un gesto que solo puede calificarse de burla, el
presidente anunció que el Ministerio de Salud pagará los impuestos de
las donaciones que debería pagar la madre de Tomy. Este anuncio, que
podría haber sido positivo, se transforma en un insulto a nuestra
inteligencia cuando se presenta como un acto de generosidad del
gobierno. La palabra correcta aquí es “condonar”, no “pagar”. Boric
quiere hacernos creer que está donando algo, cuando en realidad está
utilizando el dinero de todos los chilenos.
Pero
no es solo este anuncio lo que evidencia la falta de seriedad de este
gobierno. En lugar de abordar temas urgentes como la seguridad pública o
la crisis sanitaria, el presidente decidió darle urgencia al proyecto
de ley para declarar el 15 de septiembre como el Día del Pajarete.
Mientras el país enfrenta problemas graves, Boric y su equipo se enfocan
en asuntos irrelevantes. Es una falta de respeto a los chilenos que
enfrentan problemas mucho más serios.
Las
declaraciones de Karla Rubilar en televisión refuerzan esta percepción.
Rubilar destaca cómo el gobierno actual intenta atribuirse logros que
no le corresponden y manipula la narrativa para presentar una falsa
sensación de estabilidad. Es evidente que esta administración, que apoyó
y promovió la desestabilización durante el estallido social del 18 de
octubre, ahora quiere presentarse como la solución a los problemas que
ellos mismos ayudaron a crear.
La
realidad es que el país sigue sufriendo las consecuencias de esa
revuelta violenta, con un aumento en la tasa de homicidios, asesinatos
de carabineros, ingresos clandestinos, caída de la inversión y aumento
del costo de vida. Bajo el gobierno de Boric, la tasa de homicidios ha
aumentado a 6,7 por cada 100,000 habitantes, en comparación con los 4,5
de hace unos pocos años. Desde mayo de 2022, han sido asesinados 10
carabineros, y han ingresado clandestinamente al país 108,000 personas.
La inversión cayó un 5,3% en 2023, y el costo de vida ha aumentado un
20%. El desempleo en la región metropolitana es del 9,6%, y los
campamentos han retrocedido 20 años, con un déficit habitacional
creciente.
El
manejo de la reconstrucción tras los incendios en Viña del Mar esotro
desastre, con solo 1,698 viviendas de emergencia entregadas en tres
meses, y el 21% de las familias aún viviendo en asentamientos precarios.
En educación, 27,000 escolares están fuera del sistema, y entre los 100
colegios con mejores resultados, 97 son particulares pagados, solo dos
son municipales y uno particular subvencionado.
Ningún liceo emblemático está entre los 100 más destacados.
La
reciente encuesta Casen tampoco es favorable para Boric, ya que sus
mresultados son fruto del gobierno anterior. Es importante que el
presidente sea honesto en su discurso y no culpe a la administración
anterior por los problemas actuales. Hemos visto cómo este gobierno ha
rechazado leyes necesarias en el pasado, solo para presentarlas ahora
como logros propios.
Es
momento de exigir responsabilidad y transparencia. En las próximas
elecciones, debemos recordar quiénes han fallado y manipulado la verdad.
Es hora de castigar a aquellos que se han reído de los chilenos y han
priorizado sus intereses sobre los necesidades del país. La próxima vez
que tomemos el lápiz para votar, debemos hacerlo con memoria y
convicción, asegurándonos de que aquellos que ha demostrado
incompetencia y desdén por el bienestar de los chilenos no tengan la
oportunidad de seguir perjudicando a nuestra nación.
No
podemos permitir que el actual gobierno continúe subestimando nuestra
inteligencia y burlándose de nuestras necesidades reales. La gestión de
Boric ha sido un desastre en múltiples frentes: desde la crisis
sanitaria, pasando por la seguridad pública, hasta la economía.
Los
chilenos merecemos un liderazgo que se tome en serio estos problemas y
que trabaje incansablemente para mejorar nuestras vidas.
En
resumen, es evidente que el gobierno de Gabriel Boric ha fallado en su
gestión y ha mostrado una alarmante tendencia a la manipulación y la
falta de prioridades. Mientras que el gobierno anterior de Sebastián
Piñera recibió reconocimiento internacional por su manejo eficaz de la
pandemia de Covid-19, el actual gobierno se ha enfocado en trivialidades
y ha dejado de lado los problemas que realmente importan a los
chilenos. Es crucial que en las próximas elecciones hagamos valer
nuestra voz y exijamos un cambio verdadero, votando por líderes que
realmente estén comprometidos con el progreso y la seguridad de nuestro
país.