El reciente pasado, el difícil presente y el incierto futuro de nuestra economía

Hoy
nuestra zona no es la pujante de 1920 en pleno apogeo del Estrecho de
Magallanes, cuando afloraban otras perspectivas de crecimiento, y las
actividades económicas como el turismo, el petróleo y la ganadería han
sido fuertemente afectadas por la pandemia del Coronavirus y se deben
poner de pie pronto por el bien de nuestra región, porque son
fundamentales para nuestro sector productivo.

La enfermedad de la
desaceleración que vivió el país hace casi una década no las contagió
fuertemente, pero la pandemia hizo de las suyas. A nivel país estamos
inmersos en un letargo económico que se viene dando desde 2010 y que
tras el estallidos social está afectando a los grandes mercados. Ningún
Gobierno ha sido capaz de sacarnos de esa depresión. Ahora la pregunta
es ¿cuánto durará esto? Porque un alto porcentaje de la población se
acostumbró a un continuo crecimiento y hoy se enfrenta a mercados
locales muy deprimidos. Según las cifras del Banco Central, en el
período de los últimos 25 años, el Producto Interno Bruto (PIB) del país
creció anualmente en promedio en torno a 5,3%.

Estas tres décadas de
extraordinarios niveles de crecimiento económico, sustentados por una
estrategia económica que fomentaba la competencia, buscaba atraer
inversiones y crear empleos, lo que se ha visto fuertemente
experimentado en la Región de Magallanes y Antártica Chilena. Además,
incentivaba la participación de privados, se abría al exterior y
avanzaba en construir una institucionalidad fiscal basada en la
focalización de los recursos y el control del gasto público.

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