Ser
profesor de educación diferencial en el siglo XXI conlleva un
compromiso enorme, basado en un enfoque de derecho que da sentido a uno
de sus principales propósitos, propiciar la atención a la diversidad de
manera adecuada y pertinente, procurando la permanencia de todo niño en
el sistema educativo.
Con
esta convicción, estos profesionales hicieron frente a los avatares de
una pandemia que, en abril de 2020, dejó aproximadamente ciento sesenta
millones de estudiantes fuera de las escuelas en todo el mundo. En un
contexto poco alentador, estos formaron parte de equipos de trabajos que
avanzaron al unísono con las familias.
En
la actualidad, la política pública invita al profesor de educación
diferencial a continuar fortaleciendo aquellos aprendizajes truncados
y/o no adquiridos por los niños. Es así como, a través de la normativa
vigente, adquieren el compromiso de ser agentes claves dentro de las
escuelas, favoreciendo y potenciando el trabajo colaborativo y la
co-enseñanza como una medida de inclusión, fundamentalmente para brindar
una formación de calidad y dar respuesta a las necesidades educativas
dentro del aula, lo que requiere considerar la diversidad como una
riqueza invaluable que determina las formas y maneras de aprender de
cada individuo.
Por lo tanto, uno de los desafíos del
profesor es ser parte del compromiso de proporcionar una educación de
calidad, inclusiva e igualitaria en todos los contextos educativos que
se encuentren. Su aporte no solo está dirigido a toda la comunidad
educativa, sino también se encuentra enmarcado dentro de las estrategias
que el Estado de Chile ha adquirido para acercarse al cumplimiento de
la Agenda 2030, a través del Objetivo de Desarrollo 4: “Garantizar una
educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de
aprendizaje durante toda la vida para todos”.
Es
por esto que resulta imprescindible, estando a siete años de que se
cumpla el plazo para este compromiso nacional, que las autoridades
prioricen las medidas de implementación que permitan empoderar la labor
de estos profesionales, se motive y se promueva la capacitación. Además,
brindarle los recursos que requieran, junto con todo el apoyo necesario
dentro de los sistemas educativos de los que forman parte. Es urgente
recordar que los docentes han sido, son y siempre serán un requisito
primordial para garantizar la equidad en la educación.