Entre la promesa y la opacidad: desentrañando la enredada madeja del Gobierno de Boric

La
campaña del Presidente, Gabriel Boric se destacó por su compromiso con
la transparencia y la erradicación de prácticas opacas en la política.
No obstante, recientes revelaciones ponen en tela de juicio estas
promesas, revelando reuniones informales entre seis ministros de su
gobierno y parlamentarios de diversos colores políticos, al margen de la
Ley de Lobby.

En
un giro irónico, la Ministra del Interior, Carolina Tohá, argumenta que
estas reuniones no caen bajo el paraguas de la Ley de Lobby.
Estoplantea interrogantes sobre el horario de trabajo de los ministros y
si realmente existe una frontera clara entre sus funciones públicas y
sus vidas privadas. ¿Cómo puede un ciudadano común reunirse con un
delegado presidencial? ¿Es la Ley del Lobby el único medio legítimo, o
estamos ante un desconocimiento por parte de la Ministra del Interior y
también de la vocera, Camila Vallejo, para quien no todo diálogo es
lobby?

El
propósito de estas reuniones también despierta dudas. ¿Están los
ministros compartiendo la dirección del Gobierno, como sugiere Tohá, o
hay un trasfondo de favores y acuerdos no revelados? La figura del
anfitrión, el señor Pablo Zalaquett, plantea aún más preguntas.

Recordemos
que en 2014, Zalaquett (UDI) fundó la consultora “Triangular”. Esto,
después que su trayectoria política estuviera en el ojo del huracán y
fue procesado por uso de boletas y facturas falsas en su última campaña,
como candidato a senador por la circunscripción Santiago Poniente,
donde sólo obtuvo un 17,9%. Tras ese episodio, se dedica al lobby que,
por supuesto, resulta más rentable y donde las influencias políticas sí
importan… se abrió un nuevo camino de poder.

Lo
que partió como una reunión de ministros con empresarios de la
salmonicultura, -siguiendo la práctica de “la cocina”- con los ministros
de Economía y de Medio Ambiente, Nicolás Grau y Maisa Rojas, resulta
que terminó siendo una seguidilla de encuentros, todos bajo la alfombra,
sin ser informados, de manera silenciosa.

Como
ejemplos de estas reuniones está el encuentro de la Ministra del
Interior, Carolina Tohá, con 15 empresarios, también figura la militante
del PC y Ministra del Trabajo, Jeanette Jara, quien se juntó con
ejecutivos de las AFP, en circunstancias que la discusión por la reforma
de pensiones es la agenda más importante de Jara.

En
medio de esta falta de transparencia, surge la preocupación sobre la
verdadera agenda de estos encuentros. ¿Explican los ministros el rumbo
del Gobierno o simplemente protegen intereses particulares? La aparente
contradicción entre el discurso gubernamental y las acciones revela una
desconcertante opacidad.

Desde
controversias pasadas, como los casos de convenios y el robo de
computadores, hasta la reciente reunión fuera de la ley del lobby, la
confianza en la promesa de un gobierno transparente se desvanece. La
realidad de los ciudadanos, luchando diariamente por sobrevivir en un
escenario económico desafiante, contrasta con la opacidad que rodea a
los líderes que juraron representar sus intereses.

Estamos
ante un gobierno que, a pesar de sus señalamientos de corrupción en la
política anterior, se ve empañado por casos que desafían la integridad.
La transparencia, más que un eslogan, debe ser un pilar fundamental de
cualquier gobierno. La ciudadanía merece respuestas claras y acciones
coherentes con las promesas electorales.

Estos
seis ministros, que levantan las pancartas de la transparencia, deben
rendir cuentas a aquellos que confiaron en un cambio real. La opacidad
en la toma de decisiones y los acuerdos fuera de la Ley del Lobby
generan una sensación de traición hacia aquellos que creyeron en un
gobierno diferente. Es hora de recordar que el poder debe ser ejercido
en beneficio de todos y no en favor de unos pocos.

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