Instrumentos de focalización para medir pobreza

Desde
que tengo uso de razón nuestro país ha tenido un instrumento de
focalización para caracterizar la condición socioeconómica de la
población, y mediante ello entregar beneficiarios sociales a quién más
lo necesita. Esto, según manuales del ahora Ministerio de Desarrollo
Social y Familia ex Ministerio de Planificación, es porque “nuestra
política social responde a la lógica de entregar apoyo a quienes más lo
necesitan, no bajo un criterio de entrega de ayuda de tipo universal.
Por esto, la caracterización de quienes son los potenciales
beneficiarios resulta clave”. Haciendo un poco de historia para entender
más éstos variados instrumentos de focalización, me gustaría contarles
que el primer instrumento que se conoció públicamente en 1979, fue la
Ficha CAS 1, que caracterizó a la población de acuerdo a información de
sus viviendas, su nivel de escolaridad y su nivel de ocupación, en ese
entonces eran muy pocas las personas que se medían, ya que igual los
beneficios sociales que se entregaban eran pocos. Después vino la Ficha
CAS 2, en 1987, la cual amplió las variables utilizadas y el modelo de
cálculo para obtener un puntaje continuo de caracterización de las
personas más necesitadas. Este instrumento se recuerda hasta el día de
hoy, ya que recién en el año 2007 comenzó a operar la Ficha de
Protección Social, donde la política social no estaría exclusivamente
centrada en los más pobres, sino que se extendería a los más
vulnerables. Este nuevo instrumento tampoco dio el resultado que se
esperaba, por eso en el año 2010 en el 1er. Gobierno del Presidente
Sebastián Piñera se convoca a un Comité de Expertos para realizar un
diagnóstico sobre el funcionamiento de la FPS y propuestas de
modificaciones. Este grupo detectó que una de las grandes falencias era
que la información entregada por el encuestado era autorreportada, y más
que un cambio de instrumento, este grupo entregó una serie de
recomendaciones para mejorar la calidad de la ficha, siendo una de las
principales el “avanzar hacia la verificación total de la información
que se incorpore en el cálculo de los puntajes, procurando el uso de
registros administrativos del Estado en complementación a otras fuentes
de información provenientes de los mismos beneficiarios”. Buscando
implementar las recomendaciones del Comité de Expertos, entre 2012 y
2014 se trabajó en una nueva encuesta llamada Ficha Social que se aplicó
a 2,2 millones de hogares. Pero nuevamente fue modificado este
instrumento de focalización porque se consideraba injusta, poco
trasparente y arbitraria, ya que los puntajes no reflejaran la realidad
social. Es así que en enero de 2016 comenzó a funcionar el instrumento
de focalización que hoy conocemos como Registro Social de Hogares, que
para muchas personas, aún sigue siendo un instrumento injusto, que no
refleja la realidad de las familias y quedó demostrado en la Pandemia,
ya que personas que perdieron su fuente laboral aún tenían ingresos en
sus registros de hacía 3 o 5 meses atrás, que no era lo que vivían en
ese momento, dejándolos fuera de cualquier beneficio. Es por eso que hoy
en día, quedo demostrado que necesitamos un instrumento más moderno,
que refleje correctamente lo que necesitan las personas y así no tengan
que mentir para acceder a un beneficio. El Registro Social de Hogares
requiere de cambios sustanciales, como actualizaciones cada 15 días con
ingresos no más allá de 6 meses, y no de un año completo, ya que no se
pueden contabilizar los ingresos de marzo hacia atrás si quede cesante
en abril, como tampoco se pueden contabilizar las boletas de honorarios
una vez al año si durante ese periodo tuve ingresos informales. Hay que
ser justos con todas las familias, para que así efectivamente los
beneficios lleguen a quienes más lo necesitan.

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