José Miguel Carrera: ¿Prócer de la patria chilena?

Este
15 de Octubre fue el nacimiento de una de las figuras más relevantes
del periodo independentista de nuestro país, su nombre, José Miguel
Carrera (1785-1821). Este, representa todo el patriotismo de una nación,
uno de los próceres que en los albores de la República crearon el
Primer Congreso. Si bien es cierto que en el Primer Congreso Nacional no
participó, fue su Reglamento Constitucional Provisorio de 1812, que
estableció el Primer Senado de Chile que le dio luz y fuerza a este
poder legislativo, más aún, donde nuestro país comenzó a dar sus
primeros pasos como Nación independiente. Además, cuando José Miguel
Carrera derrocó a la Primera Junta de Gobierno (la consideraba leal al
rey), estableció una enseña de tres bandas: amarillo, blanco y azul. Tal
vez, para algunos estamos frente a un caudillo, para otros un referente
significativo de la patria, por tanto, de ahí que mi columna pretenda
reseñar un nuevo 15 de octubre indudablemente adyacente a la figura del
líder militar enunciado; “José Miguel Carrera: ¿Prócer de la patria
chilena?”

Primero,
recordemos que la “presencia” de Carrera en la historia de nuestro país
no resulta significativa para todos los historiadores, incluso, muchos
han pasado de considerarlo padre de la patria a un personaje de intriga,
misterio y deficiente. No obstante, dicha disputa tiene estrecha
relación con la aprobación de Bernardo O’Higgins como padre fundador,
aunque para otros sería José Miguel Carrera. Lo cierto es que, parte de
esta tregua en el espacio público quedó visualizada a través de lo
ocurrido en la Alameda (año 2010), a pasos de La Moneda, hasta donde fue
transportada la estatua ecuestre de Carrera, para quedar junto a la de
quien fue alguna vez subordinado y aliado. Por otra parte, los relatos
que se han ido construyendo sobre la figura de Carrera resultan
evidencia o leyenda, todo dependerá del análisis y segmento de la
historia desde donde nos situemos. En palabras del académico de la
Universidad de Chile, Cristián Guerrero Lira: “La visión sacralizada de
estos héroes terminó por imponerse, independientemente de la veracidad
de los dichos respecto de ellos, o de la parcialidad desembozada que
mostraban sus seguidores y también sus adversarios”. Agrega que “no se
puede comprender al uno sin el otro, tanto en lo político como en lo
militar. Son una dupla historiográficamente consolidada. Hay similitudes
en las metas, pero diferencias en los métodos: Carrera da cuatro golpes
de Estado, O’Higgins no lo hace; militarmente, O’Higgins es más
arriesgado y Carrera es más de dirigir tropas. Por otro lado, las metas
políticas aparecen más claramente definidas en O’Higgins considerando,
eso sí, que a Carrera le correspondió gobernar en una época (la Patria
Vieja) en que la finalidad del proceso revolucionario no estaba tan
definida. Lo claro es que tuvieron sus diferencias, y graves, y que
ellas han sido tomadas por sus admiradores y exageradas a un nivel
increíble”.

Segundo,
muchos señalan a Diego Barros Arana como el “comunicador negativo”
respecto de la figura de Carrera. En su Historia General de Chile
(1884-1902), reconociendo “la gallardía de su figura” y “la belleza de
su rostro”, el autor afirma que ya en su primera juventud, antes de que
su padre lo enviase a España, “el fuego violento de su alma y el
conocimiento de su propio valer y del prestigio de su familia, lo habían
hecho altivo, arrogante e indócil a someterse a las consideraciones
sociales”, de ahí todo lo que venga es consecuencia de lo mismo. El
repositorio historiográfico Memoria Chilena lo reseña con estas
palabras: “Escondido y desamparado después del desastre de Rancagua,
traicionado y fusilado en Mendoza, su vida y obra han sido exaltadas en
la literatura y la poesía. Del mismo modo, muchos historiadores le
atribuyen un papel preponderante en el proceso de independencia
nacional, considerándolo “el primer jefe de la Patria libre” y un
personaje cuya figura se encuentra fuertemente unida a la conciencia
colectiva nacional en la forma de uno de sus héroes más apreciados”. Por
último, pensar en su legado sobre el espacio público, indudablemente
nos hace colocar el acento en ciertas aristas relevantes, por ejemplo,
fue el primer comandante en jefe del Ejército, así como llegó a ser
Director Supremo en 1811, decretó la Libertad de Vientre e introdujo la
imprenta, fundó el Instituto Nacional y la Biblioteca Nacional, entre
otras contribuciones. José Miguel Carrera murió el 4 de septiembre de
1821 fusilado en Mendoza. Como una expiación por lo sucedido, el
Gobierno de Chile hizo grabar sobre su tumba: “La patria a los Carrera,
agradecida de sus servicios y compadecida de sus desgracias”. En
síntesis, este 15 de Octubre fue el nacimiento de una de las figuras más
relevantes del periodo independentista experimentado por nuestro país,
más allá de la cartografía histórica a la cual adscribamos, parece
oportuno tensionar nuestra memoria nacional a través de una premisa
latente, abierta y transversal; “José Miguel Carrera: ¿Prócer de la
historia chilena?”.

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