La especulación llegó al agua

El año 2020 será recordado como el año que lo cambio todo. Cambio nuestra forma de relacionarnos como sociedad, alejándonos socialmente los unos de los otros; cambió la forma de administrar las pandemias, siendo esta la primera donde se aísla a los sanos y enfermos; cambió la forma de comunicarnos, haciéndonos prisioneros de un computador o un teléfono inteligente; cambió los niveles de contaminación y de emisiones de CO2 al ambiente, lo que sin duda es un hecho positivo; cambió la forma de estudiar de nuestros hijos y cambió para mal a muchos micro, pequeños, medianos y grandes empresarios y emprendedores que lo perdieron casi todo o definitivamente todo.

El año que termina, fue malo, y su último mes deja la noticia más mala de la historia contemporánea. El agua se transará en la bolsa de valores en “la meca” de la especulación a nivel mundial: Wall Street. El día lunes 7 de diciembre del 2020 será un día recordado en la historia del planeta, como el comienzo del fin. Un recurso tan vital para la vida ahora quedará en manos de personajes siniestros y anónimos, los que mediante falsas informaciones, ayuda de los medios de comunicación y el financiamiento de multimillonarios, transformaran este recurso vital en parte del “juego del dinero”, donde los que tienen recursos tienen agua, y el resto… bueno el resto que se seque. No está demás señalar que la escasez del recurso generara un aumento del valor de la acción, y su escasez mundial generará la próxima guerra mundial, así de claro.

En el caso de Chile la situación es muy complicada. El hecho de que seamos el único país del mundo donde el agua está en manos de privados, puede incentivar a que desadaptados sociales quieran imitar a los gringos, y en este caso, con una Constitución, un gobierno y dos cámaras de parlamentarios de su lado. Veamos ejemplos de como la cotización en bolsa puede ser un juego peligroso: Banco de Chile (caso Caval), Cencosud (Colusión Pollos), CMPC (Colusión Papel Higiénico), La Polar (caso La Polar) y Soquimich (caso Cascadas). Estas empresas fueron seleccionadas por dos razones. Primero, al momento del escándalo cotizaban en la bolsa de comercio y eran altamente líquidas. Segundo, son relevantes tanto por su participación en la historia empresarial chilena como por su peso en la economía. En efecto, en 2014 estas empresas explicaban un 16% del Índice de Precios Selectivo de Acciones (IPSA), su capitalización bursátil ascendió a US$31 mil millones y sus ventas superaron los US$29 mil millones, equivalentes a un 12% del PIB chileno de ese año. Después de descubrir que estafaban a toda la sociedad, se derrumbaron.

Para mejorar la calidad de vida de los chilenos, y avanzar hacia una mayor justicia social, no podemos pensar en especular con elementos tan vitales como el agua, por lo que espero que esta mala idea quede instalada solo en los Estados Unidos, y que los “chicago boys chilensis” no pretendan vendernos esa pomada.

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