“No
hay peor ciego que el que no quiere ver, ni peor sordo que el que no
quiere oír”. La mentira y la desinformación masivas, son poderosas
herramientas de control social. Se dirige no solo el pensamiento sino la
visión de la gente, a fin que no puedan darse cuenta de la realidad que
subyace bajo sus propias narices. Y eso es lo que está ocurriendo hace
rato en Chile, es más, no solo se le impide al ciudadano medio conocer
la realidad, sino que ya su inconsciente se niega a hacerlo, está
entregado a la mentira. No
otra explicación sicológica colectiva puede tener que no se trate
siquiera de entender lo que está pasando, ahora, después del 4 de
septiembre y en los últimos tres años por lo menos. Cada día surgen más
demostraciones de las incapacidades e ineptitudes de los integrantes del
actual gobierno ni siquiera para gobernar que no lo hacen, sino
simplemente para “vestir” sus cargos. Si Ud. cree que riéndose de ellos
por sus conductas los denosta, le digo que está equivocado: son ellos,
de Boric hacia abajo, quienes se ríen de Ud. porque de esa forma las
situaciones tienden a normalizarse y dejan de cuestionarse. Se termina
aceptando lo inaceptable. De
igual forma, esta surrealista búsqueda de un “nuevo proceso
constituyente” o la mera continuación del anterior legalmente fenecido,
la gente lo toma como un mero acto de traición a las bases mismas de
supuestos principios y valores que no tienen, de los partidos de la
llamada “centroderecha”, que se abraza con el partido comunista y sus
satélites del Apruebo. Nadie parece cuestionarse el por qué se da este y
muchos otros absurdos. Los chilenos nos acostumbramos a todo y no
cuestionamos nada, y nos conformamos con una mediocridad en todo,
también en el análisis. Es
así que aceptamos, con algunas excepciones entre las que me cuento, la
farsa de la “nueva constitución”. El país se encuentra totalmente
paralizado hace tres años por ese solo mito, mientras se cae a pedazos.
Nada, absolutamente nada, ha mejorado, al contrario, la “derecha” ahora
se sumó a la izquierda en el afán de una refundación del país. Sí, sino
solo aquel “mamarracho” contenía el sello refundacional, también el
actual “gobierno” cuya agenda de deconstrucción e implementación en
absoluto se ha detenido por el resultado del 4 de septiembre como habría
ocurrido en cualquier otro país del mundo de aquellos que juegan a la
democracia. La razón es elemental: porque el actual gobierno no es
democrático, no cree en la democracia, su “líder” se considera “más
adelantado” que su pueblo, dueños de una superioridad moral como dijo
Jackson, supremacía ideológica y moral conque están construyendo una
tiranía. ¿De dónde emana la seguridad del actuar de este gobierno
aparentemente derrotado? Es que no se confunda, sáquese la venda de los
ojos. Patanes transformados en tiranos. La
nueva constitución es un modelo del globalismo, en que en lo esencial
busca la sumisión de un Estado como el nuestro a una soberanía mundial
vinculante. Según estas doctrinas, cada generación debe tener una
constitución, y cada constitución debe ir aparejada de una nueva “elite”
como la que se tomó el control del país. Esto no es más que un proyecto
transnacional de ingeniería política, absolutamente manipulado. Nuestro
país dejó de ser soberano hace rato pero aún cree que lo es. Jamás Kast
pudo explicar ese viaje absurdo a EE.UU., la inexistencia real de
campaña de segunda vuelta, y ese anuncio de resultados finales una hora
antes que cerraran las mesas. Tampoco
nunca se explicó esa frase del ex presidente, que desapareció ahogada
en su cobardía: “estamos en guerra contra un enemigo poderoso”, cuando
quemaron el metro de Santiago y casi todas las ciudades de Chile. ¿Qué
llamadas recibió y de quién? El ciudadano común está absolutamente al
margen de la verdad, pero esta es la situación que vivimos, una guerra
silenciosa en que vamos perdiendo, quienes debían defender a la nación,
entregan soberanía y se entregan al plan globalista que consolida a
nuestro país como un experimento creador de un modelo a seguir en
América Latina. Toda guerra en la Historia humana está plagada de
traiciones y esta no es la excepción. Se trata de someternos como Estado
nación, y el gobierno es la punta de lanza surgida del caballo de Troya
del gobierno anterior, que se está tomando el país. Por eso, ¿Ud. ha
visto que se hace? En migración, nada. En seguridad, nada. En crimen
organizado, nada. En crecimiento económico, nada. En reducción de gasto
público. Nada. En lucha contra la inflación. Nada. ¿Y a esto le llaman
gobierno? El mundo está en guerra, el globalismo contra el Estado
soberano, para someterlo, nuestro Chile incluido. El fracasado proyecto
constitucional no esta tan fracasado, respondía al real pensamiento de
las pandillas que aparentan gobernarnos, y esas mismas ideas se estaban y
se siguen ejecutando, porque parten del modelo institucional onunista
globalista. Dos pasos adelante, uno atrás, siempre va quedando algo, van
avanzando con o sin nueva constitución, y saben que la tendrán, las
traiciones de guerra están surtiendo frutos cada día, el mayor de todos,
el que casi nadie tenga ni quiera tener visión de conjunto y de
realidad. Así, no hay soldados que nos defiendan, la más fácil manera de
ganar una guerra es esta, negándose a aceptar que ella existe, ni
siquiera pensándola. Estamos invadidos, pero nadie lo dice, son muchos
miles, solo que aún no usan uniforme, ya lo harán. ¿O Ud. cree que los
aviones iraníes, el hackeo a las FF.AA., Poder Judicial, Ministerios,
bancos y quizás cuantos más, son mera casualidad? Chile entero está bajo
ataque, despertemos mientras aun sea tiempo, o tendremos la muerte del
cobarde, al que lo matan durmiendo porque prefirió no levantarse y
luchar. Podemos partir por impedir que nos roben el triunfo electoral
del 4 de septiembre, no permitamos que esa cáfila de falsa derecha
decadente nos entregue al enemigo. Pero eso solo no basta, levantémonos
contra el globalismo.