La
decisión del gobierno de aplicar la Ley de Seguridad del Estado a los
camioneros por los daños ocasionados con la paralización de actividades y
el bloqueo de varias rutas a lo largo del país, no deja de sorprender.
Esto, porque no hay que olvidar que el actual Presidente, Gabriel Boric,
era hasta hace poco tiempo férreo opositor a esta medida.
Este
nuevo giro del gobierno y de quien encabeza el Estado, es una
demostración de que, para algunos, las cosas van cambiando, según se
acomodan a las circunstancias y los principios que tanto, en algún
momento, profesaron defender, simplemente, quedan en el olvido. En el
olvido de los que pierden la memoria, que son algunos, no todos los
chilenos.
Si retrocedemos en el tiempo, Boric siendo candidato del Frente Amplio y
el Partido Comunista prometió “impulsar leyes que reconozcan el derecho
a manifestarse y la derogación de leyes represivas, tales como las
normas que regulan el control de identidad preventivo, la ley
antibarricadas y la Ley de Seguridad del Estado”. ¿Qué pasó con esa
idea?, ¿un ofertón para su grupo de seguidores? Una burla para los que
creyeron en las promesas de un grupo de inexpertos que cuestionaban a
los dirigentes de la ex Concertación, pero que, al final, debido a su
mala administración, terminaron recurriendo, precisamente, a aquellos
que tanto criticaban.
Y
hay más datos que refrescar en la memoria. En octubre de 2019, el
entonces, diputado Boric afirmó que “amenazar con aplicar ley de
seguridad del Estado criminalizando a tod@s quienes protestan en vez de
tratar de entender el problema de fondo y dialogar para buscar
soluciones es un ejemplo de manual para profundizar una crisis. Muy mal,
el Presidente Piñera”.
Ahora,
Boric dice que va a aplicar toda la fuerza de la ley en contra de esta
gente (los camioneros), uno no puede dejar de olvidar que cuando ellos
quemaron Chile por un alza de $30, estaba bien para ellos que la gente
se manifestara, saliera a las calles, porque era insostenible esa alza
de $30. Es irrisorio.
Hoy
día, con una inflación que junto con ser alta, bastante manipulada,
porque sabemos que la cifra es mucho mayor a lo que dicen las
autoridades de turno, con el precio de los combustibles que ha subido,
prácticamente, en un cien por ciento, el gobierno no hace nada,
pastillas que parecen tranquilizantes.
Recuerdo
el paro que se hizo cuando el combustible valía $730 y la gente se
movilizó. Claramente, eso deja en evidencia la manipulación y el trabajo
que hacían quienes, hoy día, están gobernando, porque, de una u otra
forma, eran ellos los que movilizaban a todos estos grupos sociales para
manifestarse. Esto, ya no ocurre, porque la derecha no actúa de esa
forma, pero este grupo encuentra que es terrible que la gente se
manifieste.
Estamos
ante un escenario complejo, donde cuesta generar confianzas cuando un
día se dice algo y, al otro, o a la semana siguiente, las ideas cambian,
los principios no se respetan y, al final, se actúa pensando en sí
mismos, en su conveniencia y no en el país, como debiera ser.
La
consecuencia es una característica que debiera tener todo Presidente,
la que, en este caso, con Gabriel Boric, no se cumple. En él, y su
equipo, lo común con las volteretas,
los cambios, los mensajes de parafernalia para manipular a la gente,
para mantenerlos calmados y que no salgan a la calle a manifestarse.
Ahora, ya no les conviene que la gente se movilice. Un gobierno de
cartón.