La revitalizada cultura yagán: patrimonio para el mundo

Casi
de manera poco apropiada y errada, se suele señalar a la abuela
Cristina Calderón como la única y última hablante de la lengua yagán.
Comentada esta situación hace pocos días con integrantes de la comunidad
en Puerto Williams, hicieron sentir su molestia e incomodidad con estos
rótulos con los que se busca asociar cada vez que se hace referencia a
la cultura del pueblo canoero.

Se
insiste en hacer aparecer a la austral comunidad como en decadencia y
casi en completo estado de extinción. Algo nada más apartado de la
realidad.

Surgen
así enérgicas las voces de los noveles líderes, haciendo notas que hoy,
la sangre joven de los yaganes se alza empoderada en su presente y, por
ende, en su futuro.

En
el diálogo que se ha generado a partir de los comentarios iniciales,
todos aportan antecedentes, hechos y evidencias que muestran claramente
que las nuevas generaciones han salido para reunificar y consolidar una
nueva comunidad, sin dejar de lado el aporte, legado y aprendizaje
ancestral que se transmite y resulta ser la base de estas jóvenes voces.

Las
expectativas, proyectos y nuevas ideas son planteadas en las reiteradas
mesas de trabajo y en donde es habitual observar como los más jóvenes
manifiestan sus propios temas y en las cuales las observaciones y
propuestas son expuestas para que los más antiguos contribuyan con su
experiencia. Dicho de otro modo, lejano está el concepto de extinción
que pretende construirse en el colectivo.

Aquí,
casi la mayoría de las veces, la abuela Cristina es consultada
directamente sobre su visión en determinadas materias. Ella, sin
proponérselo, ejerce un liderazgo y una especie de tutelaje natural que
es respetado por los jóvenes.

Probablemente, sea difícil de comprender otra lógica distinta a la nuestra para el caso de la cultura, por ejemplo.

Lo
anterior, no quiere decir que no seamos facilitadores de la promoción
de la cultura yagán poniendo a disposición medios y recursos necesarios.
En este aspecto vale destacar el trabajo que se está realizando.

Hace
pocas semanas la ministra de las Culturas, las Artes y el Patrimonio,
Consuelo Valdés, durante su más reciente visita a Magallanes, y en el
contexto de la próxima conmemoración de los 500 años del Descubrimiento
del Estrecho de Magallanes, compartió con representantes de comunidades
de pueblos originarios para recoger su visión y visibilizar su
presencia.

No
se trata de una casualidad, más bien, corresponde hablar de un interés
genuino donde también debemos recordar el impulso de la ministra en la
política de restitución de bienes culturales como la entrega de piezas
que se hizo al Museo Antropológico Martín Gusinde.

A
fines de mayo, el Presidente Sebastián Piñera se refirió a “la
protección de nuestra historia y nuestra cultura no solamente en los
monumentos, sino que en todo lo que es patrimonio”, es decir, el
resguardo del patrimonio cultural en un sentido amplio, material,
inmaterial o intangible como las expresiones, rituales, saberes,
tradiciones u otros.

Tenemos
una hermosa oportunidad de seguir poniendo de manifiesto la riqueza de
la cultura de nuestros pueblos originarios, y al mismo tiempo sentimos
el deber de acompañarlos en todas sus actividades y así lo estamos
haciendo.

Reflexionando
sobre los 500 años del Descubrimiento del Estrecho de Magallanes y la
visión de las comunidades originarias al respecto, sería significativo
elevar la cultura yagán al reconocimiento de patrimonio mundial con el
propósito de fortalecer los recursos y herramientas para que sus
miembros, especialmente los más jóvenes puedan seguir fortaleciendo sus
costumbres, se asegure su difusión, educación y transmisión. 

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