El
Covid-19 nos ha enseñado que el principal aliado para no contagiarnos
es el autocuidado personal; vale decir, es el uso de la mascarilla, el
lavado frecuente de manos, el distanciamiento social y evitar en lo
posible las reuniones y encuentros sociales. Son recomendaciones que
están en la memoria nuestra.
Por
otro lado, están las responsabilidades de autoridades tanto nacionales
como regionales, que son las que imponen las reglas, las normas, las
restricciones y exigencias sanitarias, como fueron en su momento el
toque de queda, la cuarentena, entre otras. Sin duda, una de las
exigencias que tuvo relación directamente con nuestra región fue la
obligatoriedad de que cada persona que ingresara a la región debía
hacerlo con un examen de PCR negativo, el cual se exhibía a la llegada a
nuestro terminal aéreo, de lo contrario era devuelta a su lugar de
origen.
Durante
esta obligatoriedad los contagios se mantuvieron estables y con el paso
de tiempo vimos una considerable baja de personas que contraían el
Covid. Fue tan exitosa esta medida regional que nos convertimos en una
región símbolo y ejemplo para el resto del país. Cómo no serlo, si
durante algunos días las cifras se movían entre cero y diez casos, con
una positividad muchas veces en cero y con solo un caso activo. Todos
estos buenos números nos permitieron a los magallánicos sentirnos
orgullosos y contentos al escuchar a las autoridades nacionales de salud
anunciar el día 4 de octubre del año 2021 que toda la Región de
Magallanes pasaba a fase cinco, es decir, a Apertura Avanzada,
convirtiéndonos en la primera y única zona del país en esta categoría.
Pero
qué pasó desde octubre en adelante, por qué en poco más de 100 días
fueron aumentando los casos diarios, la positividad y los activos, dando
como resultado que retrocediéramos de fase hasta llegar a Transición,
fase que se inicia hoy miércoles 26 de enero, lo que significa mayores
restricciones en aforos, entre otros aspectos.
Fue
justamente a principio del mes de octubre cuando se empezó a conocer
que la exigencia del PCR duraría hasta fines de ese mes y que solo se
exigiría pase de movilidad. En ese momento se levantaron voces de
autoridades comunales e incluso del Colegio Médico, que pidieron
mantener esta medida, voces que tuvieron eco, pero no el esperado, ya
que se extendió hasta el 30 de noviembre, de ahí en adelante se dio lo
que conocemos en Chile como el denominado “chipe libre”.
Quienes
pidieron no levantar la medida en ese momento argumentaron que sin ser
expertos temían que la situación de contagios podría llegar a un punto
sin retorno. El tiempo al parecer les dio la razón, ya que cuando
miramos la cifras, desde diciembre en adelante, mes en el cual se
termina la exigencia del PCR negativo, vemos que los contagios empiezan a
aumentar día a día y en las últimas semanas con números récords desde
que comenzó la pandemia. Hoy las autoridades de salud descartan volver a
implementar la medida, pues dicen que los contagios que se dan ahora
son comunitarios y que solo el 11% de los contagios corresponden a
personas que han llegado a la región. Pueden tener toda la razón ya que
creemos que es tarde, pero la pregunta que nos hacemos desde este
espacio, a propósito de la variante Ómicron que está presente en la
región, es saber cómo llegó, por dónde entró. Sin duda alguien la trajo,
ese alguien probablemente si se le hubiese exigido un PCR negativo para
entrar a la región no hubiese venido y no estaríamos viviendo la
situación en la que hoy estamos, todo motivado por el relajo sanitario
que nos trajo estas consecuencias.