Durante este año hemos tenido diversos accidentes marítimos con víctimas fatales. La
Región de Magallanes y Antártica Chilena en su historia ha estado
marcada por accidentes navieros. Y el Estrecho de Magallanes ha sido
protagonista de muchos naufragios. En la última década el de mayor
connotación fue el hundimiento del Amadeo I en el Paso Kirke. Siempre
surge la duda por qué ocurrieron los accidentes y si se pudieron evitar.
Siempre el factor humano está involucrado de alguna manera siendo las
razones múltiples. Pero lo más recurrente es el descuido de factores
relevantes para la navegación segura, como son el exceso de confianza,
subestimar las condiciones climáticas, a veces agravada con sobrecarga,
cansancio de las tripulaciones, mantenimiento precario, apuro de llegar a
puerto. Esas son las más recurrentes en nuestra zona, pero, ¿cómo
evitar estas situaciones tan comunes e inherentes a la actividad
marítima? Sólo surge una respuesta a esta interrogante: seguridad ante
todo, pero la seguridad no es un problema de unos pocos sino que tienen
que concurrir todos los actores involucrados en la actividad marítima.
No basta tener controles y estándares de seguridad comunes de la
autoridad competente, lo importante es tener conciencia de cumplimiento y
conocimiento de los riesgos que tiene el incumplir las normas de
seguridad. Además tiene que existir la experiencia práctica de navegar
en la zona de Magallanes, los capitanes y patrones de nave tienen que
estar sobre las presiones que exige la operación marítima sea por
itinerarios, condiciones climáticas, cumplimiento de contratos y por
supuesto no dejarse nunca influenciar por la presiones de pasajeros
frente a condiciones de riesgo, especialmente en el turismo. Pero no es
suficiente, también tienen que aumentar los elementos de ayuda a la
navegación y de seguridad de naves menores, como por ejemplo lograr
mejor acceso a meteorología que si bien existe, muchas veces las
embarcaciones no están dotadas con los medios
más modernos, con lo cual en navegación no existe la certeza que
recibirán información oportuna y las embarcaciones estarán sujetos sólo a
su experiencia en el área que muchas veces es insuficiente.