Las personas con discapacidad “seguimos esperando”

Ante
los últimos sucesos ocurridos en el país es importante reconocer que,
la idea de una nueva Constitución nos llenaba de orgullo y esperanza, ya
que por primera vez de manera explícita, las personas con discapacidad
(PcD) íbamos a ser reconocidas y reconocidos como sujetos de derecho, y
vaya que es un cambio importante, puesto que esto nos permitía seguir
exigiendo un trato digno e igualitario, evitando la idea de que, porque
usamos silla de ruedas o hablamos con lenguaje de señas, o caminamos con
la ayuda de un bastón, significa que buscamos caridad o lástima de
nuestras y nuestros compatriotas.

Sin
embargo, una vez más debemos seguir esperando, no sólo por la
consagración de nuestros derechos, sino que por cosas más simple, como
por ejemplo, que las personas oyentes vean la necesidad de contar con
intérpretes de lenguaje de señas en la televisión como un derecho, y no
como un plus; que las personas que están a cargo de las imágenes se
aseguren que el intérprete sea visto en su totalidad y no tapado por el
Generador de Caracteres (GC); que las autoridades nos incluyan en las
conversación vinculada a los cuidados; que el Estado conozca nuestras
necesidades a lo largo de la vida; que la sociedad reconozca nuestra
capacidad de decisión, por sobre nuestra situación de discapacidad, y
que el hecho de no ser mayoría no significa que no somos parte del Chile
que quiere seguir creciendo y mejorando.

Por
otra parte, consideramos que la propuesta constitucional del 4 de
septiembre tiene puntos a favor, que sería bueno adoptar en una futura
propuesta constitucional; que las personas en situación de discapacidad
tengan garantías de igualdad de trato, igualdad de oportunidades y no
discriminación (Artículo 25), por otro lado, el goce y ejercicio de
nuestra capacidad jurídica, accesibilidad universal, inclusión social,
inserción laboral, derecho a vivienda, salud y educación. En otras
palabras, que se garanticen los derechos de las PcD, explicitados en los
tratados internacionales, oportunidades y apoyos estatales adicionales
en educación para PcD y en riesgo de exclusión (Artículo 36), derecho al
cuidado de las PcD y el resguardo de los derechos de los cuidadores
(Artículo 50).

Es
verdad que seguimos esperando, pero esta vez es distinto, porque hemos
logrado mostrarnos y comenzar a hacernos escuchar. Porque seguimos con
la convicción de que el camino recorrido nos permitirá asegurar nuestro
reconocimiento y plena participación. Hoy, nos ponemos a disposición del
desafío social y político que se aproxima. Las y los invitamos a
trabajar por la garantía del ejercicio de los derechos de todos y todas.

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