Chile
hoy enfrenta graves problemas económicos, que cada uno de nosotros lo
ve reflejado al interior de nuestros hogares. Y desde hace rato se
venían anunciando. Tenemos que salir adelante, pero para ello
necesitamos la colaboración de todos. La tarea del Presidente Gabriel
Boric es esa y no empecinarse en sacar adelante
un programa de Gobierno lleno de ideologías que en poco contribuyen al
mejoramiento de la calidad de vida de cada uno de los ciudadanos, por
eso el resultado del plebiscito. Por eso aparecieron más de 5 millones
de nuevos electores, que exigen lo suyo. La tarea será muy dura, porque
desde afuera, incluso nuestros vecinos, nos miran con preocupación
porque ven que estamos con un fuerte deterioro del crecimiento económico
y una crisis institucional. Nos acostumbramos a crecer y con cifras muy
azules. Quizás nos creímos de verdad el cuento de ser un ejemplo como
país en Latinoamérica. Hoy nos genera alarma saber qué Chile le vamos a
entregar a nuestros hijos y a las nuevas generaciones. Si el país se
está cayendo, como dicen algunos, es responsabilidad de todos levantarlo
y no sólo buscar culpables. Chile es de todos y no sólo de los que
gobiernan, lamentablemente en la última década se ha llenado de odios y
egoísmos que no conducen a nada. El país vive una situación compleja
-“la crisis está”-, y hay que hacerse cargo. Hay que reconocer los
errores cometidos en la conducción y sentarse a enmendarlos, por ejemplo
en políticas económicas mal aplicadas y que sólo son compromisos de
campaña. Hay algunas medidas que han terminado volviéndose un boomerang
en contra de la gente, por ejemplo los retiros del 10% impulsados por
quienes hoy gobiernan y ven cómo hoy la inflación nos agobia a todos. El
encarecimiento de los alimentos es algo que nos afecta transversalmente
y que mes a mes nos percatamos al ver que ya no nos alcanza y que
nuestro presupuesto se ha visto reducido drásticamente.