Los derechos en salud de niñas, niños y adolescentes

El
15 de marzo de 2022 fue publicada la Ley 21.430, sobre garantías y
protección integral de los derechos de la niñez y adolescencia, ley que
tiene por finalidad establecer un estatuto de garantía y protección
integral de derechos de la niñez y adolescencia, que haga posible su
goce y ejercicio efectivo para niños, niñas y adolescentes, con énfasis
en aquellos derechos humanos reconocidos en la Constitución Política, la
Convención sobre Derechos del Niño, los demás tratados internacionales
ratificados por Chile, y en las leyes.

Entre
los derechos que se establecen está el acceso de los niños a la salud y
a los servicios de salud, derecho que tienen “con independencia de su
edad y estatus migratorio”. Pueden y deben, entonces, acceder a los
servicios y procedimientos de medicina preventiva, tratamientos de las
enfermedades y rehabilitación de la salud.

Así,
y de conformidad a esta normativa, tanto padres, madres y responsables
legales de niñas, niños y adolescentes, “están obligados a cumplir con
los controles médicos”, además de adoptar las medidas necesarias para
velar por la salud de las y los menores de 18 años.

Sin
perjuicio de lo anterior, y aunque parezca de perogrullo, la realidad y
responsabilidades de madres y padres que tienen que velar por la salud,
desarrollo e integridad de sus hijos, pero que producto de las
exigencias laborales no alcanzan a llevarlos a controles médicos, pues
los horarios de atención muchas veces no son compatibles con los
horarios de trabajo, son factores que muchas veces impiden el
cumplimiento de la normativa.

Lo
ideal sería entonces que los centros de asistencia pediátrica
estuvieran abiertos después del trabajo. ¿Cierto? Es lo que pensamos en
Clínica Imet, por lo que tomamos la decisión de ofrecer a la comunidad
magallánica una atractiva agenda destinada a la Atención Pediátrica
Vespertina, en un horario que se adecue a las necesidades y tiempos de
los padres que trabajan de “ocho a ocho” y que por diversos factores se
ven obligados a postergar la salud y cuidados de sus hijos.

El
tiempo es el recurso más escaso porque no puede recuperarse. También es
el recurso que debe utilizarse, valga la redundancia, a tiempo, más
cuando estamos hablando de salud, ya que una patología o dolencia que no
se trata de forma oportuna, puede derivar en una enfermedad crónica o
terminal.

No
podemos olvidar que el derecho a la salud en los niños es uno de los
derechos fundamentales a los que debería acceder cualquier menor, sin
distinción. Se trata de un derecho vinculado al derecho a la vida, la
alimentación, la vivienda, el trabajo, la educación, la dignidad humana o
la igualdad, siendo necesario aclarar que tener salud no significa no
estar enfermo, sino que viene a ser un compendio entre el bienestar
físico, mental y social, y más en los niños, que son más vulnerables a
las enfermedades. Los niños deben tener derecho a crecer y desarrollarse
con una buena salud, siendo importante entonces promover iniciativas
para la prevención y la lucha contra enfermedades evitables en el
periodo infantil.

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