Si bien en nuestro país
no existen cifras oficiales sobre el número de partos que se realizan en
la casa, un informe reciente elaborado por Maternas, asociación gremial
de matronas, estima que más de 1.000 mujeres tuvieron a sus bebés en el
hogar, entre 2010 y 2022, con una tendencia al aumento en los últimos
años. Esta cifra nos debe llamar a la reflexión y es inevitable que nos
detengamos a considerar cuáles son los riesgos de esta práctica.
En
Estados Unidos, en donde existen datos tabulados, un poco más del 1% de
las mujeres elige tener su parto en la casa. Hay evidencia que muestra
que estos partos están asociados con menos intervenciones como
episiotomías, anestesia epidural, partos instrumentales y cesáreas en
comparación con los partos en hospitales. Sin embargo, tienen un mayor
riesgo de resultados perinatales adversos evitables tanto para los casos
considerados de bajo riesgo obstétrico como los de alto riesgo. Un
estudio reciente en este mismo país demostró tasas 4 veces más altas de
mortalidad neonatal en todos los partos planificados en el hogar. Estas
mayores tasas de morbilidad y mortalidad perinatal en los partos fuera
del hospital se deberían a varios factores como la falta de criterios
estandarizados para excluir partos de alto riesgo de esta práctica y el
hecho de que muchos de los equipos de salud que se dedican a los partos
domiciliarios no tienen todas las competencias certificadas para
atención de complicaciones obstétricas que puede ocurrir incluso en
pacientes de bajo riesgo. Es cierto que existen otros países en que esta
mayor tasa de complicaciones no se observa, pero se da en contexto de
alto control y coordinación con centros hospitalarios, auditorías
permanentes, y capacitación continua de los equipos de salud. Cabe
señalar que ninguna de estas actividades se realiza en nuestro país.
Es
importante informar a las pacientes embarazadas interesadas en partos
fuera del hospital sobre los mayores riesgos perinatales asociados como
parte del proceso de consentimiento informado. Se debe brindar un fuerte
apoyo a los partos en hospitales para todas las pacientes,
especialmente aquellas con riesgos más altos, favoreciendo a su vez la
autonomía y personalización del parto.
La
importante poner este tema sobre la mesa, por lo que el llamado es
urgente. Los partos en centros de salud permiten contar con un equipo
capacitado e instalaciones que están diseñadas para actuar a tiempo ante
cualquier adversidad o complicación. Chile tiene tasas de mortalidad
perinatal bajas comparables con países desarrollados, es nuestra labor
como profesionales de la salud seguir educando y transmitiendo la
importancia de un parto seguro y protegido, privilegiando la salud y
bienestar de la madre y su hijo.