Las
regiones australes del país, Aysén y Magallanes, han liderado el triste
ranking de violencia intrafamiliar, también conocida como VIF. Las
notas policiales respecto de esto lamentablemente son una constante.
Esto es un flagelo que afecta a toda la sociedad. Es una situación de
abuso de poder o maltrato, físico o síquico, de un miembro de una
familia sobre otro. En el caso del físico, implica actos que atentan o
agreden el cuerpo de la víctima, tales como empujones, bofetadas, golpes
de puños, golpes de pies; mientras que el síquico comprende actitudes
que tienen por objeto causar temor, intimidar y controlar las conductas,
sentimientos y pensamientos de la persona a quien se está agrediendo,
como las descalificaciones e insultos. Según cifras oficiales,
anualmente Magallanes presenta más de 800 denuncias y los detenidos por
estos hechos superan los 300 al año. Existe también un estudio que
indica que las mayores denuncias por VIF en Magallanes se realizan en
los estratos socioecómicos más bajos, pero se ha constatado que esa
cifra esconde una realidad: en los segmentos más altos se oculta por el
constante temor de la mujer. Causas para la violencia puede haber
muchas, pero todo pasa por la poca tolerancia que hoy existe. ¿Qué está
pasando? Falta de cariño y comprensión al interior de la casa, y en eso
la solución solo viene a puertas cerradas. Magallanes debe salir luego
de estos vergonzosos rankings.