Más perdido que el teniente Boric

En reciente entrevista, el honorable diputado Gabriel Boric declaraba su urgencia de hacer “las transformaciones estructurales al modelo que ha provocado esta desigualdad en el país”. A esta altura no nos sorprenden las opiniones del diputado Boric, por más destempladas, erróneas y cargadas de ideología fracasada que sean. Sin embargo, esperaríamos que un Diputado de la República tuviera un acervo y comprensión de la realidad más técnico y sensato más allá de sus incontestables dotes histriónicas y retóricas tan apreciadas por su galería. Es indiscutible que en el mundo y en Chile ha disminuido enormemente la pobreza en las últimas décadas. Aquello es primordial, ya que la pobreza es el reflejo primario de la intensidad de la desigualdad, ya que la pobreza priva a las personas de desarrollar sus capacidades. De hecho, la pobreza extrema alcanzaba al 42% de la población mundial en 1981, llegando al 10% el año 2015. Asimismo, la pobreza representaba al 36% de la población chilena en el año 2000, disminuyendo hasta el 8,6% el año 2017. Es decir, los países como Chile y sus modelos de libre mercado han sido exitosos en disminuirla. Por otro lado, la distribución del ingreso en la población como medida de desigualdad comúnmente utilizada es el coeficiente de Gini. Al respecto, en los últimos 50 años existe una tendencia clara y constante de disminución de la desigualdad en cada generación. Asimismo, el coeficiente de Gini en 1990 era 56.2 y disminuyó a 55.1 al año 2009.  Desde esa fecha en adelante, y mientras la centro derecha gobernó, la desigualdad cayó notablemente al 0,45% al año 2017. Es decir, Chile es el país que más ha estrechado la brecha entre ricos y pobres en el continente. Hoy, no sólo somos el país de mayor ingreso per cápita de la región, sino que además somos el país que iba con mejor tranco en disminución de la desigualdad. ¿Por qué ocurrió el estallido social? Es aquí donde las ideologías de izquierda le echan la culpa al “sistema”, olvidando que el malestar tiene su origen, en gran parte, en la colusión del mundo del dinero con el mundo de la política. ¿Recuerda usted la venta de unos terrenos en Punta Arenas para viviendas sociales? ¿Terrenos de un avalúo fiscal por casi 4 millones, pero que se vendieron al fisco por alrededor de 1200 millones? ¿Quién se favoreció de este negocio? Interesante es cuando a algunos políticos les tocan el bolsillo, rápidamente desaparece el compromiso social. Que duda cabe que las viviendas en Magallanes son caras, por prácticas como vender terrenos especulando a costa de las necesidades sociales. Los economistas sostenemos que la distribución del ingreso es solo un aspecto de la desigualdad, pero mediante un análisis inteligente y trabajo serio dentro del marco institucional democrático y de economía social de mercado, tenemos la posibilidad de perfeccionar y alcanzar nuestro sueño de ser un país desarrollado, libre, emprendedor, justo en que cada cual sea compensado por su esfuerzo, con educación y salud accesible de calidad para todos, y solidario con quien lo necesite. Más perdido que el teniente Boric, replicarán las futuras generaciones, si se decide seguir el modelo propuesto por él, cuando se percaten de la miseria económica y social que vivirán y que tanto se desea cambiar.

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