Mes de la Biblia: un legado sociocultural para el siglo XXI

Para
muchos hablar de la Biblia es sinónimo de esbozar una serie de dogmas
propios de un credo religioso, sin embargo, su valor cultural, social e
incluso político es poco abordado, tal vez, la decadencia de una
sociedad que relega a toda deidad de su experiencia espiritual privada
tiene como resultado una enajenación propia del hombre posmoderno.
Septiembre, celebra el mes de la Biblia, por tanto, se recuerda el
trabajo y legado de una obra literaria más allá de lo religioso, se
intenta conmemorar un trabajo cultural a nivel mundial que ha
trascendido occidente y la forma en como las sociedades se entienden
bajo un prisma teísta. Ante una fecha de carácter histórico, parece
oportuno escrutar la siguiente premisa; “Mes de la Biblia: Un legado
sociocultural para el siglo XXI”.

Primero,
para la tradición católica septiembre es el mes de la Biblia porque el
día 30 es el día de San Jerónimo, el hombre que dedicó su vida al
estudio y a la traducción de la Biblia al latín. San Jerónimo nació en
Dalmacia, cerca del año 340 y murió en Belén el 30 de septiembre de 420.
San Jerónimo tradujo la Biblia del griego y el hebreo al latín. La
traducción al latín de la Biblia hecha por San Jerónimo, llamada la
Vulgata (de vulgata editio, “edición para el pueblo”), ha sido hasta la
promulgación de la Neovulgata en 1979, el texto bíblico oficial de la
Iglesia católica romana. Cabe señalar que, San Jerónimo fue un dedicado
estudioso que pasó muchos años leyendo y memorizando a grandes autores
latinos como Cicerón, Virgilio, Horacio y Tácito, y a los autores
griegos como: Homero, y Platón. Gracias al estudio de estos, llegó a ser
un gran latinista en aquellos tiempos. Por otro lado, el mundo
protestante también tiene algunas características que hacen del mes de
la Biblia una instancia significativa para la sociedad del siglo XXI,
así, septiembre fue instituido como el mes de la Biblia a través de la
Conferencia Episcopal de Chile en el año 2000 como un gesto ecuménico
hacia las comunidades evangélicas que ya lo celebraban dicho mes, por
ejemplo, el mundo católico. Al margen, el símbolo máximo de la
celebración acuñada desde el protestantismo erige sobre la base de la
llamada Biblia del Oso, este hito marca un legado sociocultural para
occidente ya que el 26 de Septiembre de 1569, se concluyó la impresión
de esta obra en español, dicho sea de paso, se denomina “Biblia del Oso”
porque en su portada aparece un oso comiendo miel de un panal. Fue
traducida por Casiodoro de Reina, y en esa oportunidad se imprimieron
260 ejemplares en Basilea, Suiza. Esta traducción, que posteriormente
fue revisada por Cipriano de Valera en 1602 (Biblia del Cántaro), dio
origen a la famosa versión «Reina Valera», tan reconocida y amada por
los evangélicos hasta hoy en día. Entre paréntesis, hemos de recordar
que la figura de Cipriano de Valera resulta trascendental para la obra
de Juan Calvino, ya que es posible leer en español a este último
(Institución de Calvino) mediante la traducción al castellano realizada
por el monje Cipriano de Valera, un acto más allá de la religión, un
precepto político, social, económico y religioso, no olvidemos que Juan
Calvino (oriundo de Noyon) es uno de los pensadores más representativos
de la Reforma Protestante, hito que coincide con el cenit de la
modernidad en Europa.

Segundo,
el Mes de la Biblia es una celebración unificadora de las iglesias
cristianas, por eso se realizan también celebraciones
interdenominacionales, celebraciones en lugares públicos, celebraciones
done hay una exhibición de Biblias en distintos idiomas. Desde el año
2004 que en Argentina se celebra oficialmente el día de la Biblia el
domingo 4 de septiembre. En 1988 Honduras hizo lo mismo. En el
Salvador, por decreto supremo del año 2002, se celebra el día de la
Biblia el segundo domingo de diciembre. En Colombia y Venezuela se
celebra el mes de la Biblia en Octubre. Varios países de habla inglesa
celebran el día de la Biblia un domingo de Octubre. A nivel mundial se
celebra el «Día internacional de la traducción» el 30 de Septiembre. Sin
duda, la Biblia como obra literaria ha tenido una impronta potente,
aportando a la formación de millones de personas; ha contribuido al
conocimiento y la literatura, también ha sido texto referencial e
inspirador para la realización de películas, ha sido la escritura
referencial para los seguidores de la palabra de Dios y feligreses a
nivel mundial, además en la realización de múltiples obras y
dramatizaciones religiosas, sin desconocer también que este escrito
milenario ha sido objeto de grandes polémicas e intensos debates en los
escenarios científicos, religiosos e ideológicos mundialmente. Ante una
fecha de carácter histórico, la premisa contemplada plasma un imaginario
más allá de lo religioso, metafísico y espiritual, por el contrario,
los argumentos vienen a embastar una realidad literaria con tono
ecuánime si y solo si somos capaces de reconocer una verdad histórica
más allá del dogma experimentado a nivel personal; de ahí que
inscribamos “Mes de la Biblia: Un legado sociocultural para el siglo
XXI”.

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