Nuevo año, ¿borrón y cuenta nueva?

Este
31 de diciembre se renueva el ciclo. Las culturas ancestrales hablaban
del “Uroboro” la serpiente que se muerde la cola, es el fin y el origen.
La idea de la renovación de la tierra, del inicio de un nuevo ciclo que
busca cambiar el curso de las cosas. En la cultura mítica, mito y rito
van de la mano. El ritual revive ese momento ancestral en el que todo se
renueva. El 31de diciembre muere el año viejo e inicia el año nuevo.
Hoy en el 2023, los que se creen tan racionales y rechazan todo lo
sobrenatural y no aceptan nada sobre ellos mismos, se desean a las
24.00 horas lo que cinco minutos no hacían. Las voces de “este año si
que sí” son múltiples y quienes buscan usar calzones amarillos, comer
lentejas, hacer maletas y otros rituales buscan buen augurio para el año
nuevo que inicia en una tierra renovada desde las fuerzas superiores.

Pareciera
ser que el gobierno en la idea de la renovación y el olvido del año
viejo comido desde la cola, ha decidido indultar a 12 presos de la
“revuelta” como ellos llaman. La verdad es que no son más que criminales
que con tal de imponer sus visiones de mundo estuvieron dispuestos a
“pasar a llevar” la vida y la propiedad de otros. No son víctimas de la
represión, son los símbolos del octubrismo puro y duro que la ciudadanía
rechazó con voz firme el 4 de septiembre. Son parte de esa violencia
desatada que sigue siendo la gran preocupación de las personas. Además
de colado indulta, elimina el crimen, del frentista Jorge Mateluna,
condenado a 16 años de prisión por el asalto al Banco Santander en
Pudahuel el 2013. Los nombres causaron controversias y se habló de algo
ya habitual en el gobierno, “un error en las listas”, ¡otro más! La
inexperiencia los ha llevado a errar de modo permanente, justificando
hasta en lo injustificable. El “contigo aprendo” ya parece sobrepasar
toda posible equivocación y el ensayo error ya superó todo margen
aceptable. Pero ellos creen ser iluminados y cuan emperador romano el
Presidente ha puesto su dedo en alto, olvidando que su cargo es de
representación y no de sangre. No es el enviado del cielo, ni el hijo
de los dioses, aunque a veces pareciera que creen que son los
“elegidos”, “ungidos” y “ salvadores”. No son eso, sino que simples
mandatados de la soberanía popular, lo que implica sobre todo humildad,
algo que su generación en general, carece. Es importante tener esto en
cuenta ya que la ciudadanía clama por orden público y el mandatario obra
en la línea opuesta a lo que la gente quiere. No le importa, lo que la
gente necesita y clame, ya que el hacerse del poder para él y sus
cercanos es instrumental para lograr lo que ellos quieren lograr, “ la
transformación de la sociedad como un todo”, literalmente devolvernos al
jardín del Edén e instaurar el Paraísos terrenal sobre la tierra. Cosas
imposibles, ya que son utópicas. Es la falta de sentido de la realidad y
la desconexión con el mundo lo que los caracteriza.

Desde la campaña el mandatario
apoyaba sin reservas el proyecto de amnistía a los delitos cometidos en
el marco del 18 de octubre que se encuentra en trámite en el Senado.
Había visitado a los presos, sin muy buena recepción, pero era claro que
se debía pagar a quienes habían sido útiles desde la violencia para
permitirles hacerse del poder. El Boric de segunda vuelta tuvo que
temperarse diciendo que no se indultaría a quienes quemaron Iglesias,
Pymes o saquearon supermercados. Pero al asumir, lo primero que hizo fue
levantar las 139 querellas por Ley de Seguridad del Estado presentadas
por el gobierno anterior. Luego Giorgio Jackson, entonces Ministro
Secretario General de la Presidencia junto a la Senadora Fabiola
Campillai informaron sobre la decisión del Ejecutivo de poner suma
urgencia al proyecto de Amnistía. En la cuenta del 1 Junio el Presidente
anunció una “Agenda Integral de Verdad Justicia y Reparación a
víctimas en el contexto del estallido social”, con aumento a las
pensiones de gracia y una “mesa de reparación integral” que incluía a la
Senadora Campillai. Fue ella la que emplazó al Ejecutivo de inacción en
la materia y abrió la idea de indultos particulares. Pero la derrota
del 4 de septiembre les hizo cambiar el tono, la misma vocera de
gobierno, Camila Vallejo dijo en Octubre que no le volverían a poner
suma urgencia al proyecto. Pero la presión de “la Senadora de la
revuelta” abrió el real corazón del gobierno, cediendo a la idea de
indultos particulares, citando la ansiada reconciliación, la “renovación
del ciclo” desde el umbral pagano, ya que el del sentido común habría
cerrado esa puerta. El octubrismo dejó de ser algo heroico y el relato
encantado con la música del Flautista de Hammelin se rompió. Chile
realmente despertó y condenó lo que no tiene otro epíteto que CRIMEN. La
violencia ya no es romantizada ni aceptada. El Presidente no entendió, o
no quiere entender ya que nunca le ha importado. Hoy el circulo no se
renueva, gira en banda.

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