El 26 de enero se
cumplieron dos años desde la creación del Parque Nacional Kawésqar, un
momento clave para la conservación de los prístinos ecosistemas de la
Ruta de los Parques de la Patagonia. La justificación principal que
sustentó la recategorización de Reserva Forestal a Parque Nacional y su
ampliación, radicó en el alto valor ecológico de este territorio.
En
sus 2.8 millones de hectáreas, este parque nacional resguarda el bosque
lluvioso de Magallanes con especies como el coigüe de Magallanes,
ciprés de las guaitecas y canelo. También se pueden encontrar lengas,
ñirres y grandes extensiones de turberas: un tercio del parque
corresponde a este tipo de ecosistemas. El parque también destaca por
ser hábitat de mamíferos como el huemul, puma, gato montés, zorro culpeo
y chilla, además de aves como el cóndor, fío fío, churrín del Sur y el
carpintero magallánico y aves marinas como albatros de ceja negra,
golondrinas de mar y cormoranes. En sus costas habitan cuatro tipos de
delfines, lobos, elefantes marinos, focas leopardo, huillines y
chungungos, distintas especies de pingüinos y ballenas como la jorobada.
La creación
de Kawésqar se logró gracias a una colaboración público-privada nunca
antes vista en el país. Producto de las nuevas hectáreas dispuestas por
el Estado para la conservación y las donaciones de Tompkins
Conservation, nació este parque junto a cuatro más: Pumalín Douglas
Tompkins, Melimoyu, Patagonia y Cerro Castillo. Asimismo, se concretó la
expansión de otros tres existentes: Hornopirén, Corcovado e Isla
Magdalena. En el caso de la creación de Kawésqar colaboraron diversos
actores públicos y privados y un rol especial tuvieron las comunidades
Kawésqar, las cuales participaron de una consulta indígena que permitió
el cambio de nombre de Alacalufe a Kawésqar.
La
concreción de esta enorme área protegida es un gran avance, pero
todavía queda una deuda pendiente con los ecosistemas marinos. Si bien
se mejoró la protección de las aguas pasando de Reserva forestal a
Reserva Nacional -quedando así al amparo de la Convención de Washington-
aún necesitamos una protección marina de mayor nivel, que permita
asegurar que este territorio y maritorio sea conservado para el
beneficio de las futuras generaciones, respetando la cosmovisión del
pueblo Kawésqar.
A
pesar de que las cifras de nuestro país nos ubican a la vanguardia en
el resguardo del patrimonio natural, menos del 1% de las aguas costeras
de la Patagonia se encuentran protegidas en el más alto nivel. Por esta
razón es importante avanzar en una visión integrada de conservación, que
se base en un enfoque ecosistémico, donde la protección y restauración
de los procesos ecológicos son relevantes en su conjunto. El Parque
Nacional Kawésqar requiere, por lo tanto, un espejo de conservación que
resguarde las áreas marinas colindantes, para garantizar la continuidad
ecológica y las dinámicas de los ecosistemas completos.