¿Por qué hay regiones que sufren más muertes por Covid-19 que otras?

Llevamos
16 meses inmersos en esta maldita pandemia y sin duda, son muchas las
interrogantes por responder, como por ejemplo: ¿Dónde se originó el
virus? ¿Fue por transmisión animal a humano o creado en un laboratorio
chino?. Sin embargo, también es válido cuestionarse, ¿Por qué Magallanes
tiene la tasa acumulada de contagios o mortalidad más altas del país?
¿Por qué la letalidad en Magallanes es de las más bajas? Las respuestas
no son obvias.

En
general, sabemos que los adultos mayores corren más riesgo de fallecer
si se contagian, y si bien la población mundial sobre 65 años representa
el 9% de la población, Japón con 28% de adultos mayores reporta pocas
muertes hasta el momento. En Magallanes, los adultos mayores representan
el 20% de la población, muy encima del 12% de la población adulto mayor
chilena, pero la letalidad de la enfermedad es la quinta más baja de
Chile con 1.66 por cada 100 contagiados. A primera vista parece confuso
si consideramos que los adultos mayores de 60 años representan casi el
82% del total de fallecidos a causa del virus en el país. Uso el término
confuso, no contradictorio como es el ridículo “apagón total” propuesto
por los activistas políticos del Colegio Médico (Izkia Siches y cía.)
hace un mes; hoy proponen eliminar el toque de queda en la Región
Metropolitana. Quién los entiende, al igual que al Colegio de
Profesores, que poco y nada han aportado a la educación de nuestros
niños durante la crisis.

Muchos
países han sido laxos al restringir la movilidad de las personas, pero
esto no se ha reflejado en altas tasas de contagio y muertes. Otros, con
cuarentenas draconianas y extensas como en Argentina, tienen tasas de
contagios de las más altas del mundo… y ciertamente, un 25% mayor que
Chile. Todo esto nos puede dejar algo en claro: es difícil establecer
una correlación entre la dureza de las cuarentenas, contagios y
fallecimientos. Por tanto, hay que excavar en otras variables que puedan
explicar o responder el título de mi columna.

Sabemos
que los países desarrollados son economías capitalistas con mejor
distribución del ingreso en comparación a los países en vías de
desarrollo. Es así como, estudios recientes apuntan a la desigualdad
como variable de mayor efecto para explicar la disimilitud de resultados
por países. Dichos estudios sostienen que a mayor desigualdad de
ingresos, mayor es la tasa de fallecidos por Covid-19. A menor
desigualdad, menor es la tasa de fallecidos. De hecho, un estudio de
McGill University sobre 84 países plantea que un incremento del 1% del
coeficiente de Gini (mide la distribución de ingresos en la población)
se asocia a un 0,67% de incremento en la tasa de fallecidos por
Covid-19. No pretendamos poner ejemplos de países pobres e
igualitaristas como los socialistas, ya que las estadísticas no son
confiables.

Quienes
conocemos el país y Magallanes nos damos cuenta que existen
determinantes que afectan notablemente a la población, dependiendo si
son personas de alto o bajo ingreso, nivel educacional, edad, estado de
salud, etc. Es imperativo que dichas variables sean consideradas a la
hora de diseñar e implementar políticas públicas efectivas que aumenten
el bienestar de la población.

La
desigualdad no debe ser utilizada como bandera de lucha, tan manoseada
por la izquierda. Al contrario, debe ser valorada adecuadamente e
internalizada en nuestras políticas públicas, justamente, para propender
a generar una sociedad más rica, cohesionada y libre, justa y en paz
por su mayor capital social. Por ello, es esencial que en el próximo
Consejo del Gobierno Regional se sienten personas con la experiencia y
capacidad de enfrentar este y otros desafíos.

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