Si bien hoy hay consenso
generalizado en reconocer el valioso aporte que hacemos las mujeres en
los ambientes laborales, no solo en el ejercicio de liderazgos
integradores, sino que también en el logro de mayores beneficios
económicos, aún persisten en Chile brechas de género muy grandes, especialmente en el mundo financiero, por lo tanto debemos seguir haciendo esfuerzos para el reconocimiento de la paridad de género. Según el informe de la CMF (febrero 2022),
Chile está entre los países OCDE con menor participación femenina en
directorios de grandes empresas. De 37 países analizados, Chile se
encuentra en el lugar 33, muy distante de Francia, que
casi está logrando la paridad de género, seguida por Islandia, Nueva
Zelanda y Noruega, países que, además, tienen mayor PIB per cápita. En conmemoración del Día Internacional de la Mujer, en AE Chile
nos propusimos destacar el aporte de las mujeres que trabajan como
auditoras externas haciendo visible su contribución, desde lo
profesional y humano, a sus firmas, a la industria y a nuestros
clientes. Para ello entrevistamos a
ocho mujeres líderes de nuestras firmas auditoras, recogimos sus
miradas, sus inquietudes y sus sueños, los que compartimos con nuestros
asociados y que ahora quiero compartir con ustedes. Al
preguntarles por el aporte diferenciador que ellas entregan en sus
lugares de trabajo, todas están de acuerdo en que las empresas deben
interesarse en promover la participación femenina porque “tenemos formas
de ver las cosas que son distintas a las de los hombres. Aunque
persigamos el mismo resultado, tomamos muchas veces caminos alternativos
para conseguirlos”. Cualidades como la empatía, la confianza, el compromiso, la capacidad de diálogo, ser más colaborativas e inclusivas, la organización y la multifuncionalidad se repiten como los principales aportes a la forma de ejercer los liderazgos directivos sobre diferentes grupos. Potenciar la presencia y el liderazgo femeninos
en la industria financiera, y en general en todos los espacios de
trabajo, no solo responde a un imperativo ético, en términos de igualdad
de género, sino que también tiene relación con los resultados, ya que
tiene correlación con temas de eficiencia, desempeño y desarrollo de
talentos. “Las mujeres logramos relacionarnos de una manera diferente
que nos permite reconocer el talento en cada uno de nuestros
colaboradores y ayudarlos a explotar su potencial, guiando su
crecimiento y desarrollo profesional en forma cercana y contenedora. Así
logramos liderar equipos de trabajo de alto desempeño, potenciando la
participación y pensamiento innovador en nuestros profesionales”. En consecuencia, creo necesario debatir, proponer y desarrollar iniciativas concretas
al interior de las empresas y desde las asociaciones gremiales.
Flexibilizar las prácticas laborales, introducir tecnología y
automatización. Asumamos el desafío de reducir las brechas de género y
aumentar el porcentaje de mujeres socias en las firmas. Uno de los
principales desafíos en nuestros días se relaciona con la atracción y
retención de talento, “se trata de inspirar a las nuevas generaciones,
generar confianzas y convencernos de que las mujeres no tienen límites… continuar
abriendo camino a las futuras generaciones, a través de nuestro aporte
en nuestros lugares de trabajo, aportando distintos puntos de vista y
mostrando a nuestros pares que la riqueza de una organización está en la
diversidad”, con ella “se consiguen diferentes formas de ver el mundo,
formas diferentes de analizar los temas, formas diferentes de ofrecer
soluciones. La diversidad amplía el horizonte y enriquece el proceso de
razonamiento”.