A
estas alturas, ya casi nos está resultando cotidiano que todas las
semanas, el Presidente Boric, haga declaraciones que son cuestionables,
sino que, también demuestran que opera bajo su propia ideología, sin
conocimiento y olvidando que está a cargo de la conducción del país.
Como varios han dicho, gobernar Chile no es como estar a la cabeza de un
consejo de curso.
No
sólo hemos sido testigos de los nombramientos de supuestos equipos de
confianza, la mayoría sin experiencia, sin dominio de los temas que
debieran conocer y, en cambio, con altos niveles de improvisación, de
arrogancia, de imponer ideas.
Ahora
y tal como lo demostraron los resultados del plebiscito del 4 de
septiembre, un 63% dijo que no a la propuesta de nueva Constitución y
ese porcentaje encierra también, por supuesto, el rechazo y la crítica
de la ciudadanía a la conducción de este Gobierno, o mejor dicho, a la
falta de conducción de esta administración. Y Boric aprovechó la
Asamblea de Naciones Unidas para tratar de alejar su rol protagónico en
el plebiscito -como activista que es- y aseguró que el resultado del
plebiscito no fue una derrota de su administración.
¡Qué
innecesaria su declaración ante lo evidente! Tras fracasar la propuesta
constitucional, hubo un cambio de gabinete y, además, la administración
de Boric, dejó la agenda política bajo el control de la
centroizquierda.
Sin
embargo, esto no queda aquí, porque la seguidilla de errores suma y
sigue. Hace unos días y porque se filtró en la prensa, nos enteramos de
que, en tres meses, el Gobierno visó 296 ayudas económicas para quienes
denunciaron haber sufrido un menoscabo laboral, producto de la acción de
agentes del Estado. ¿Estamos hablando de los delincuentes que
protagonizaron el planificado estallido social?, ¿de qué víctimas
estamos hablando?,
¿de aquéllos que destruyeron locales de chilenos trabajadores y
esforzados y los dejaron en la calle, mientras encendían sus molotov y
lanzaban piedras a todo lo que se moviera por delante?
Hay
un antecedente importante que considerar y que, precisamente, el ex
fiscal, Pedro Orthusteguy, comentó en su cuenta de twitter, señalando
que “$1.420.800.000 es el costo anual de 296 pensiones de gracia a
$400.000 promedio a personas elegidas entre 4 paredes a espaldas de la
ciudadanía, sin que exista sentencia ni ley de amnistía general que
determine que son víctimas y no estén vinculados a la primera línea.
Inaceptable”.
La
decisión del Gobierno, de espaldas a la comunidad, es una vergüenza y
se requiere de una explicación urgente. Frente a esa tamaña decisión,
nadie puede mirar de reojo y hacer como si nada pasara.
Pero,
la historia de desaciertos continúa. No olvidemos que, en la reciente
Parada Militar, Boric a través de su cuenta de Twitter, lanzó un mensaje
que provocó molestia en la clase política. ¿Qué dijo? “Muy orgulloso de
poder representar a los chilenos y chilenas en este acto tan significativo
de subordinación del poder militar a la sociedad civil”. Francamente,
es una falta de respeto hacia nuestras Fuerzas Armadas, se dio un
gustito personal que no está a la altura de un Jefe de Estado.
El Presidente Boric, con todas estas nefastas actuaciones, está pavimentando su propia caída al vacío…