Numerosos
estudios públicos y encuestas de los últimos años muestran que la
delincuencia es la mayor preocupación de los chilenos. Si bien,
construir un país seguro es labor de todos, el Estado es el principal
garante de la seguridad de los ciudadanos y debe cumplir esta labor con
el mayor celo, pues es la más importante de sus funciones. En Punta
Arenas no hemos encontrado soluciones a esta problemática. Hemos tenido
quema de vehículos en la vía pública, robo de automóviles y asaltos en
la vía pública. Y pese a la pandemia de Coronavirus, las cifras no han
disminuido lo que se esperaba. La gente está inquieta, preocupada. Hay
temor en la ciudadanía. Por eso es muy valorable que los alcaldes de la
Región de Magallanes y Antártica Chilena tomen iniciativas para abordar
los problemas relativos a la delincuencia, sin perder la perspectiva de
que estas medidas sólo pueden entenderse como complementos a la labor
policial y al trabajo de las fiscalías. Cada vez es más común conocer
personas que han sido víctimas de alguna forma de crimen. Hace solo unos
días supimos de casos que ocurren en un populoso sector de la capital
regional. Más allá de las cifras del gobierno de turno, queda la
sensación de que el país es cada día más inseguro y la delincuencia más
agresiva. Y se ha instalado una amarga sensación de impunidad y que cada
quien debe arreglárselas como pueda. En eso se debe pedir mayor trabajo
e investigación del Ministerio Público. Carabineros y la Policía de
Investigaciones apoyan la iniciativa del municipio local, porque también
se dio cuenta de que todo suma y que la gente quiere volver a vivir de
manera segura y tranquila.