Prevenir el cáncer de mama es una forma de amor propio

En
una sociedad de personas, las relaciones humanas constituyen el pilar
fundamental, cobrando relevancia entonces el cómo nos relacionamos con
los demás; sin embargo, para poder relacionarnos con otros de forma sana
resulta imprescindible reconocer que la relación más importante es la
que tenemos con nosotros mismos y a esto se le ha llamado “amor propio”;
sin embargo, para poder mejorar nuestro amor propio es necesario, sin
lugar a dudas, el autocuidado, es decir, orientar conscientemente
nuestras acciones con el propósito de obtener un bienestar de índole
físico, emocional y mental, en pos de mejorar nuestra calidad de vida.

En
esta línea, el autocuidado físico es el conjunto de acciones dirigidas a
cuidar nuestro cuerpo y nuestra salud, lo que implica también la
prevención. Por ello, debemos empoderar nuestros cuerpos y mentes, y
evitar postergar la realización de exámenes preventivos, ya que
atendiendo a nuestro cuerpo aumentamos nuestra salud física y nos
liberamos de estímulos estresantes. Una vez que que seamos capaces de
hacer propias las diversas formas de autocuidado, recién estaremos en
condiciones de construir relaciones sanas y fuertes con el resto de la
sociedad.

Y,
pese a que todos los meses deberíamos ocuparnos de prevenir
enfermedades, en octubre, mes de la sensibilización del cáncer de mama y
cervicouterino, el llamado está enfocado a no tener miedo, a
realizarnos el examen de mamografía y PAP te
niendo presente que el cáncer de mama en nuestra región tiene el mayor grado de incidencia.

La
mamografía es el método de detección imprescindible en el diagnóstico
temprano del cáncer de mama, el que si se detecta de forma precoz, su
pronóstico de cura puede superar el 90%; no obstante, muchas mujeres no
suelen realizarse este examen debido a falta de tiempo, porque postergan
su salud o porque el examen en sí es molesto o en ocasiones doloroso.
Los hombres no están exentos de esta enfermedad, pero también se
muestran reacios a realizarse el examen, muchas veces por pudor y
vergüenza.

Por
su parte, la estrategia para la eliminación mundial del cáncer de
cuello uterino, enfermedad que en la década de los ‘80 y ‘90 causó
estragos a nivel mundial, se basa en tres pilares: vacunas a niños y
niñas de 4° y 5° básico, el examen del PAP para la detección de lesiones
precursoras de cáncer, y el test del virus papiloma. Sin embargo, como
dice la matrona de Clínica Imet, Natalie Flores, poco se habla y menos
se crea consciencia respecto a esta enfermedad, la cual, si se pesquisa a
tiempo, puede tener buen pronóstico.

Y
precisamente para colaborar en la sensibilización del cáncer de mama y
cervicouterino, Clínica Imet ha lanzado aranceles especiales para que
tanto el examen de mamografía como el PAP estén al alcance de cualquier
persona; además de participar con nuestros profesionales en distintas
plataformas informativas, incentivando a las personas a perder el miedo y
concientizarlas en que siempre será mejor anticiparse a enfermedades
que si no se detectan a tiempo podrían ser mortales. Protege tu vida,
hazte el examen.

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