Proceso Constituyente 2: el cuento de nunca acabar

Una
amplia mayoría de chilenos, en septiembre de 2022, rechazó rotundamente
la propuesta de nueva Constitución. Y lo que resulta curioso es que, a
pesar de la negativa del texto en el plebiscito, el proceso
constituyente no se detiene, sigue. ¡Un país que va al revés y donde las
autoridades no escuchan a la gente!

El
margen de la derrota, recordemos, fue abrumador: Con el 99,4% de las
mesas escrutadas y una histórica participación de 13 millones de
personas -el voto era obligatorio en el referendo-, el rechazo obtuvo
casi un 62% de votos por el 38% del apruebo. Ese resultado significó un
duro golpe para el Gobierno de Gabriel Boric, que lo había apostado todo
a un triunfo del sí.

Frente
a este negativo escenario, el Presidente, Gabriel Boric, aseguró que
“el pueblo chileno no quedó satisfecho con las propuestas y ha decidido
rechazarlas de manera clara. Esa decisión exige a las instituciones
trabajar con más empeño y diálogo hasta arribar a una propuesta que dé
confianza y nos una como país”.

El problema es que, si alguien
dice “no”, eso supone que no es no y no se puede relativizar su
significado y tampoco se respeta el “no” cuando conviene, o de lo
contrario, insistimos en lo misma hasta conseguir un “sí”.

Nadie
preguntó a los chilenos si querían un nuevo proceso constituyente- mal
que mal, tenemos como referente el circo constitucional que se armó la
primera vez y donde un grupo de ignorantes en materias legislativas, en
el área económica y social, fueron electos como si se tratara de
expertos. Y el propósito que querían era destruir la institucionalidad
chilena, premiar a los delincuentes y generar espacios de libertad para
que los de la izquierda extrema tuvieran como se dice en lenguaje
coloquial “chipe libre”.

Hay
que entender que el rechazo de la población terminó con un final
abrupto a un proceso largo, que prometía una revolución política para el
país sudamericano de 19 millones de habitantes, dejando a Chile como un
país dividido sobre su futuro.

Sabemos
que el tema no quedó ahí, sino que el proceso pareciera no terminar
aquí, pues tanto el gobierno como la oposición han prometido seguir
adelante para crear una nueva Constitución. Y, en ese sentido, comparto
las declaraciones del abogado y cientista político, Gabriel Alemparte,
quien en el programa “Sin Filtros” manifestó su preocupación ante la
posibilidad de que el proceso constituyente no se cierre este año y se
insista en seguir adelante, me dio de un panorama económico de
incertidumbre que es difícil. Ejemplos de este mal escenario es el que
trabajo informal ha crecido, ha aumentado en un 16% los despidos por
necesidad de la empresa, el crecimiento del desempleo llega al 8,8%. A
eso, añadimos que el producto interno bruto ha bajado en todas las
regiones, un país donde los proyectos mineros, los proyectos de
concesiones, los proyectos de Obras Públicas se demoran.

Teniendo en cuenta este panorama, tenemos que salir de la incerteza jurídica y política y
si no cerramos el tema constitucional, la crisis se va a prolongar y
los inversionistas no van a aportar con recursos, o sea, una debacle.
¿Eso, es de verdad lo que quieren los chilenos o sólo los grupos de
ultra izquierda?

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