Este
domingo se conmemora el Día Internacional de los Cuidados, un buen
momento para reflexionar sobre cómo Chile está abordando este tema en
sus diferentes dimensiones. Por lo pronto, contarles que durante esta
semana recibimos una buena noticia desde el Congreso Nacional, ya que la
Comisión Mixta de Presupuesto, aprobó el presupuesto 2024 del
Ministerio de Desarrollo Social, lo que nos permitirá fortalecer la Red
de Apoyos y Cuidados, y seguir construyendo el camino hacia el Sistema
Nacional de Cuidados.
Un
Sistema Nacional de Cuidados tiene entre sus justificaciones el hecho
de que existe una alta probabilidad que en algún momento de la vida nos
toque cuidar a alguna persona, ya sea una pareja enferma, una persona
mayor con algún grado de dependencia o un lactante. En esta columna
quisiera compartir con ustedes algunas reflexiones respecto a este
último aspecto.
En
virtud de la ley 21.430 sobre Garantías y Protección de Derechos de la
Niñez y Adolescencia, no sólo es el Estado el que tiene el deber de
proteger a los niños, niñas y adolescentes (NNA), garantizar o restituir
sus derechos, sino que esta obligación también recae en la sociedad en
su conjunto y, sobre todo, en la familia, que es la primera llamada a
cumplir esta función.
¿Pero
qué sucede cuando, por diversas razones, la familia no puede cumplir
con el deber de cuidado hacia sus hijos? Lo anterior es una realidad
que el Estado debe prever y debe estar preparado para abordarla. En
este sentido, la ley de Garantías se preocupó de asegurar dos formas de
protección: una universal y otra especializada. La primera, se aplica a
todos los niños, niñas
y adolescentes de Chile y su institucionalidad concreta y territorial
son las Oficinas Locales de la Niñez (OLN), las cuales tienen entre sus
funciones más importantes prevenir la vulneración de derechos. Respecto
a la protección especializada, está a cargo del Servicio Nacional de
Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia, que tiene entre sus
principales objetivos “restituir derechos de niños, niñas, adolescentes y
jóvenes gravemente amenazados o vulnerados en sus derechos”.
En
al ámbito de la niñez, la ley sobre Garantías estableció un principio
rector denominado de Intersectorialidad, a través del cual se impone la
obligación a todo el sistema público de actuar coordinadamente para
garantizar la protección o restitución de los derechos de los NNA, de
tal manera que cada servicio aporte según su competencia.
Nos corresponde como Estado hacer todo lo que esté a nuestro
alcance para cuidar a nuestros niños y niñas. Sabemos que el rol que
desempeña las familias es irreemplazable, por eso, estamos incentivando
que se constituyan más Familias de Acogida a través de la campaña “El
poder de Cuidar”, que busca que más personas se inscriban para acoger a
un niño, niña o adolescente por un período transitorio, mientras el
tribunal resuelve su situación definitiva, durante este período la
familia le entrega un espacio de protección, seguridad, cuidado y
afecto.
Finalmente,
cuando hablamos de cuidados, ya sea de adultos mayores, niños o
personas con algún tipo de discapacidad, hablamos de una realidad
transversal, que bien vale la pena que sea asumida por todos y todas,
porque nadie está libre de necesitar el apoyo del Estado para
sobrellevar el cuidado de un ser querido.
El
rol de cuidador o cuidadora representa una realidad difícil de abordar,
asumida de forma solitaria y silenciosa, en un 80% de los casos por
mujeres. De ahí que el Gobierno del Presidente Gabriel Boric Font tenga
como prioridad durante su Administración dejar funcionando tres pilares
fundamentales del Sistema de Protección Social: el Sistema Nacional de
Cuidados, el Sistema Nacional de Protección Especializada a la Niñez y
Adolescencia y la Oficinas Locales de la Niñez.