El día de una persona, en general, está repleto de decisiones. Cada día, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, implica decidir entre comer uno u otro alimento, entre tomar uno u otro bebestible, en fin. Todos los días tenemos que optar por algo pero, para que esto ocurra, también debemos tener claridad de qué es lo que queremos, dónde estamos, hacia dónde vamos y cómo lo haremos. Pues bien, desde la irrupción de la performance del colectivo “LasTesis” lo cierto es que la agenda de las demandas sociales ha mutado a una cuestión propia de cualquier 8M: la pugna de género entre hombres y mujeres. Ahora bien, aún cuando “un violador en tú camino” pareciera convertirse en una especie de himno global (convengamos que nunca, jamás, al nivel de “El baile de los que Sobran” de los míticos Prisioneros) lo cierto es que todas las últimas manifestaciones han estado marcadas por esta intervención urbana. A quienes participan poco y nada les importan las pensiones, la salud, la educación, el crecimiento económico, las personas que han perdido sus fuentes laborales producto de la violencia, incendios, destrozos y saqueos, entre otros.. A ellas sólo les importa “acabar con el patriarcado”. Este último, casi como el antagonista heterosexual, que enfada a la utópica homogeneidad a la que aspiran no sólo como una especie de vía revolucionaria, la cual ha incluido acciones tales como mujeres orinando, defecando o introduciéndose dildos, todo lo anterior en plena vía pública. Entonces, y a casi dos meses del estallido social en Chile, bien cabe preguntarse: ¿Qué es lo que en realidad quieren? ¿Cuál es el real significante – significado de toda es manifestación social? Esta último, por cierto, alcanzó a durar apenas tres semanas, entendiendo que el resto ha sido todo violencia, destrozos, daños y saqueos. Es curioso que dentro de las mismas estrofas, de la ahora canción icónica del movimiento feminista, destaque la siguiente línea coral: “el Estado opresor es un macho violador”. Entonces la interrogante surge espontánea y toda lógica: ¿Para qué diablos quieren más Estado? ¿De verdad quieren aumentar su tamaño y subir el gasto público? ¿En realidad usted quiere darle más atribuciones a un Estado opresor y violador? La lógica dice: un Estado en su justa medida, promoviendo activamente la participación del sector privado y otros que aporten al desarrollo social. Por otro lado, pensando en el plebiscito de entrada del próximo 26 de abril, la joven Florencia Lagos Neumann ha hecho un flaco favor a su sector. Porque la hija de Juan Andrés Lagos (ex Secretario General del Partido Comunista y ex presidente el Directorio de la Universidad Arcis) y de Elisa Neumann (ex Rectora de la Universidad Arcis) se mandó un speech de antología, desde Venezuela, en el cual detalló las reales intenciones que existen tras esta movilización. Esto tuvo, como respuesta inmediata, que quienes estaban aún dubitativos (en general por desconocimiento e ignorancia) referente a su voto hoy lo tengan claro. Porque ciertamente las naciones serias y maduras no hacen borrón y cuenta nueva con su historia. Las hojas de ruta se adaptan a las exigencias y desafíos, se implementan los cambios, se proponen mejoras, pero nada de eso implica accionar la retroexcavadora y destruir todo. Cambios a la Constitución, sin dudas. Es necesario, especialmente para la nueva diversidad social y ciudadana existen hoy en Chile. ¿Pero nueva Constitución? ¿En serio usted confía, pensando en la redacción de una nueva carta fundamental, en personajes que incentivaron y auspiciaron esta destructiva revuelta? Con todo, lo importante es tener claro cuál es la hoja de ruta y las prioridades no sólo del movimiento social sino también de Chile. Qué o cuáles son las acciones que nos permitirán recuperar nuestro rumbo, valorando la riqueza de nuestra diversidad en un contexto donde primen la razón, el respeto y la tolerancia. Ya quedó en evidencia que los extremos nunca son buenos y que extraviar el camino del diálogo, acuerdos y consensos siempre tendrá costos. Aprendamos de nuestra historia y no sigamos viviendo de ella.