¿Qué hacemos con los nini?

Según información del Observatorio Laboral de Magallanes, el 14% de nuestros jóvenes no estudia ni trabaja. Ellos son los llamados nini, más de 4.500 jóvenes entre 15 y 29 años de Magallanes que no son ni lo uno ni lo otro. Entonces, ¿qué hacen? En línea con la opinión de la seremi del Trabajo, es condición necesaria levantar datos, recopilar información de forma precisa para poder conocer, en base a evidencia, la realidad de nuestra sociedad, como lo estaría haciendo el OLM. Sin embargo, es insuficiente si no se analiza e interpreta adecuadamente la información, determinando certeramente el problema y posibles soluciones, como requisito para el diseño de políticas públicas eficientes y eficaces. Los jóvenes que no trabajan ni estudian observan algunas características comunes como tener educación media incompleta o pertenecer principalmente a familias de bajo ingreso. Otro asunto son las razones esgrimidas por los jóvenes a la hora de justificar no trabajar ni estudiar. Entre ellas destacan la falta de interés (18%), enfermedad o incapacidad (10%) para los hombres; cuidado de los niños (27%), quehaceres del hogar (19%), enfermedad o incapacidad (8%) y falta de interés (5%). Cabe destacar que existe una brecha entre hombres y mujeres, ya que las mujeres nini (2988) duplican a los hombres (1588). Además, el 47% de las mujeres nini tiene al menos un hijo y la mayoría pertenece a los estratos más pobres. Una política pública seria y responsable de largo plazo es focalizar el soporte social en este grupo de mujeres. En otras publicaciones he señalado que existen alrededor de 13.000 mujeres vulnerables en la región que sufren de violencia intrafamiliar, y que en su mayoría son de bajo ingreso y nivel educacional, muchas de ellas madres.  Entonces, podemos inferir que 1404 mujeres nini con hijos se encuentran entre estas 13.000 mujeres vulnerables. Seguramente, y como reflejan las cifras, no es la falta de interés la que las amarra a una condición de precariedad; al contrario, es la falta de oportunidades. Estas mujeres, y no solo las 1.404 mujeres nini con hijos, si no que incluyo a todas las mujeres en condición de vulnerabilidad, deben ser foco de los esfuerzos de la sociedad para sacarlas del círculo de la pobreza y violencia, para integrarlas al mercado laboral, y hacer real y sostenible mejores oportunidades para sus vidas. Y no solo se trata de la oportunidad de ellas, sino que también de hacer posible una vida aceptable a miles de niños que están ocultos detrás de estas mujeres. Si tuviera que elegir binariamente (todo o nada) sobre una política pública de alto impacto para el futuro de Magallanes, elegiría concentrar los esfuerzos en las mujeres nini, en las mujeres vulnerables. Los hijos de hoy, serán los adultos del mañana. Un niño que crece en un ambiente de oportunidades, altamente probable que se insertará en la sociedad como un hombre de bien. Al contrario, es caldo de cultivo para muchas de las enfermedades sociales. El diseño de buenas políticas sociales es complejo y las necesidades de las personas son infinitas. Tampoco podemos olvidar a los adultos mayores y otros grupos. Por ello, será importante que quien lidere la región en los próximos años comprenda la complejidad e interrelaciones de la política pública, y en una visión de largo plazo discierna que el presupuesto regional vire primordialmente al financiamiento de buenas políticas públicas en el ámbito social, por ejemplo, ayudando a las mujeres nini y sus niños que requieren de todos nosotros para salir adelante.

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