Al mediodía de ayer, a la misma hora que el Gobierno anunciaba una restricción a los permisos temporales solicitados en las comunas que están con cuarentena, en pleno centro de Punta Arenas a escasos metros más de seis automóviles esperaban el semáforo verde en la esquina de Bories con José Menéndez. ¿Quién puede explicar esto? A esa misma hora, otras tantas aglomeraciones había en algunos céntricos bancos y en el ingreso a Zona Franca, casi tanto como si estuviésemos en una absoluta normalidad y con visitas de ciudadanos argentinos incluida. ¿Qué está pasando? ¿Quién puede justificar este violento atropello de los magallánicos a la salud pública? Es impresentable, tanto como aquel ciudadano que está con arresto domiciliario tras haber quebrantado tres veces la cuarentena. Según fuentes de gobierno, durante la semana pasada se registraron dos rut que pidieron 21 permisos. También se detectó que muchas personas utilizaban su teléfono para sacar el permiso cuando estaban prontas a ser fiscalizadas, desde ahora, cuando se solicite el permiso este entrará en vigencia 15 minutos después, de manera tal de garantizar la respectiva fiscalización y evitar que las personas salgan de su casa sin su respectivo permiso. Hoy, con todos las solicitudes que estaban vigentes y sólo considerando las más habituales, las personas podían pedir alrededor de 21 permisos a la semana. Si uno sumara el resto de los permisos podría ser aún más. Desde ahora, se ha establecido que a partir de hoy, cada persona, cada rut, solo puede solicitar siete permisos en total. Por lo tanto se llama a las familias, a las personas, a coordinarse para racionar de forma adecuada los permisos. Esperamos que esta quinta semana de cuarentena cambie la actitud de los magallánicos.