No
bastaba con el manto de dudas que dejó la negativa del Gobernador Jorge
Flies de entregar los antecedentes respecto del caso convenios y la
fundación Pro cultura, y el cruce de “dimes y diretes” entre autoridades
que no ayudaba a esclarecer los hechos. No bastaba con que la PDI
allanara las oficinas de Flies, para llevarse “pruebas” del caso, no
bastaba porque ahora le pone la guinda de la torta a la región y se
queda sin administrador regional y con un plan de zonificación de borde
costero inconcluso en extrañas circunstancias, todo al mismo tiempo.
Para
quienes hemos estado en estas lides, la renuncia del ahora ex
administrador regional Christian García no es coincidencia ni decisión
tomada de un día para otro. En este punto nos preguntamos ¿Qué pasará
con la denuncia de acoso laboral presentada por los funcionarios(as) del
Gobierno Regional?, y la respuesta es que solo quedan 6 meses desde su
salida para que mantenga la responsabilidad administrativa, y el
resultado de esa investigación siempre puede durar más que eso. La otra
pregunta que debemos hacernos es ¿y ahora, que hará el ex Administrador
Regional?… ¿Dónde trabajará?, porque resultaría impresentable que
apareciera en alguna de las empresas de Hidrógeno Verde ungidas por las
autoridades para darles “fast track” en los permisos sectoriales (lo que
no ocurre para el resto de los mortales), o que apareciera en alguna de
las empresas que el propio Gobierno Regional fiscalizaba. Que más decir
si apareciera con alguna fundación o consultora para entregarle
servicios al Gobierno Regional. En mi opinión, y conociendo el perfil de
estos personajes, puede ocurrir algunas de las anteriores y peor aún,
tener a Christian como una alternativa de última hora ante algún
problema en la inscripción de las candidaturas a Gobernador Regional.
Pero
la situación que más debe preocuparnos es el fracaso del primer proceso
de actualización del plan de zonificación de borde costero en la
región, proceso que se lleva a cabo para evaluar y definir diferentes
áreas con el fin de determinar cómo pueden ser utilizadas y
desarrolladas de manera sostenible. Este tipo de estudio considera
factores como la conservación de hábitats naturales, la actividad
humana, el desarrollo económico y la infraestructura, con el fin de
establecer políticas y regulaciones que ayuden a planificar un
desarrollo armónico de las industrias del turismo, la pesca, la
salmonicultura, el hidrógeno verde y otras actividades compatibles con
los ecosistemas marinos y costeros. El no contar con este instrumento,
especialmente en vista de la expansión de las industrias señaladas
anteriormente, es un golpe de “knock out” para la economía de la región,
la que ya viene de un 2023 con pésimas cifras, que fueron sinónimo de
mi columna del domingo pasado.
¿Qué
paso con la consultora que estaba desarrollando los estudios?, ¿Cuál
fue el(los) motivo(s) que provocaron esta decisión?, ¿se cobrará la
boleta de garantía?, ¿Cuándo se levantará la licitación para darle
continuidad al proceso?, ¿Por qué justo antes de las elecciones?.
Todo esto genera un manto de dudas con olor a corrupción….