Para nadie es una
novedad de la creciente necesidad de la población mundial de tener
proteínas animales para su alimentación, y estas se pueden obtener del
mar, solo con la ayuda de la acuicultura, ya que la pesca industrial
tiene claros límites de sustentabilidad para el futuro.
Desde
larga data las condiciones naturales de Puerto Natales dieron pie para
que en los sectores de Puerto Prat, Bahía Talcahuano y otros sitios
fueran factibles para la reproducción, alevinaje y engorda de salmones y
truchas, por lo que Natales, tiene una larga tradición de ser parte de
esta industria, que de forma posterior acogió un claro interés para que
empresas eligieran este lugar para engordar y finalmente procesar el
producto.
La
demanda de personal tanto para la producción del salmón, como para los
servicios asociados a la producción fue creciendo y en la actualidad
gran parte de la población se ve vinculada de forma directa o indirecta
con la industria del salmón. Son camioneros, comerciantes, dueños de
pequeñas empresas de alojamiento y alimentación, buzos, pescadores
artesanales y un sin número de personas que trabajan para lograr el
producto de exportación.
En
Puerto Natales, no son muchas las empresas que se instalan en esta
tierra, ya que durante años fueron tan escasas la oportunidades que
generaciones completas fueron criadas con dineros de la Mina de Carbón
de Rio Turbio, esto llevo a que también muchos hijos de esta tierra
encontraran trabajo y desarrollo en otros lugares del país, hasta que la
industria salmonera se instaló de forma incipiente para reactivar la
economía y dar empleos continuos durante todo el año, desmarcándose de
la estacionalidad del turismo, además de tener un rol protagónico
durante la pandemia, ya que hasta el día de hoy en Natales se le valora
el hecho que fue un demandante serio de toda la capacidad instalada de
los servicios del turismo, que incluso invitó a muchos a reconvertirse a
prestar bienes y servicios en esta industria de producción animal.
Respecto
a la iniciativa del Gobierno, que busca corregir el artículo 149 que
modifica el 158 de la Ley de Pesca, “por una cuestión de coherencia en
el primer inciso, e incorporar un segundo inciso que excluya actividades
de cultivos de especies hidrobiológicas exóticas -como salmones- en
todas las categorías de áreas protegidas”, según lo expresado por Maisa
Rojas. Va a tener un impacto en el desarrollo de la salmonicultura y con
ello un impacto en la comuna, en una de las pocas actividades que
diversifican la economía local y que es líder en exportación regional.
La
acuicultura, en todas su formas se debe fomentar, independiente del
gobierno de turno, ya que la necesidad de alimentos y no depender de una
sola forma extractivista de los recursos marinos, es la base para la
sustentabilidad del suministro de los productos del mar para Chile y el
mundo, nuestra comuna es una comuna marítima, es una comuna pesquera, es
una ciudad puerto, es una comuna que se descubrió por las vías
marítimas, es una comuna con condiciones para la producción acuícola de
forma diversificada y sustentable.