Se desgranó el choclo y ahora se pone a prueba la cazuela

Columna/Análisis/ Miguel Sierpe Gallardo consejero regional DC

Más allá de todo, es evidente que
los votantes que asistieron son una muestra válida para las elecciones de
noviembre, la votación y el ejercicio democrático es valorable y lo saludo como
corresponde, felicitaciones al Frente Amplio y a Chile Vamos, sin embargo un
árbol no nos puede esconder el bosque, de los 14 millones de inscritos solo un
12% asistieron a las urnas, este nivel de abstención demuestra que
lamentablemente la ciudadanía aún no percibe que solo entre todos podemos
mejorar la calidad de la política y de nuestros gobernantes, no es menor que la
Nueva Mayoría no participara de esta primaria, lo que según las expectativas
podría elevar la cifra de un 12% a un 25 % de participación, estas cifras nos
confirman que el próximo Presidente de la República podría ser elegido con un
13% de apoyo de los habilitados para votar, aceptemos que se mejore
sustancialmente y la participación sea del orden del 35%, aún así podríamos
elegir Presidente con un 18% de respaldo, lo que francamente para cualquier
democracia es lamentable, entiendo que los resultados sean celebrados
eufóricamente, pero si vemos con objetividad las cifras, debemos reconocer que
estamos mal con la alta abstención de nuestros ciudadanos, llama la atención la
conformidad de algunos políticos con este nivel de participación, pareciera que
mientras menor sea la participación ellos están más seguros de sus
posibilidades. En nuestra región la participación resulto menor que en el
promedio del país puesto que votaron 11.000 personas de un padrón habilitado de
140.000, o sea una participación del 8%, lo que debe preocupar, alguien observó
hace unos días que candidatos a Presidente de la República, obtuvieron menos
votos que Concejales electos.

Yo mismo he planteado en más de
alguna ocasión que no hay que dramatizar y que Chile finalmente elegirá su
camino, será la elección soberana de la ciudadanía, eso lo reafirmo y lo
comparto, pero una cosa es que la ciudadanía elija, la otra es que producto de
la desidia y la escasa participación sean minorías las que elijan por ella, por
eso es tan importante estimular a la gente a votar, no importa su opción, lo
importante es votar, porque aunque sea impopular, expreso: “la opinión, las
demandas ciudadanas, la mejor calidad de vida, de salud, de educación son muy
importantes, pero para exigir aquello al menos debemos participar y cumplir con
nuestra obligaciones cívicas aunque la ley no lo exija”

Lo expresado no guarda relación
con conveniencia política, pero este pesimismo y la sensación de inmovilidad de
la población me genera una preocupación importante, es como si la ciudadanía
estuviera decidida a confiar el destino del país al azar, no quiero ensuciar
esta reflexión pretendiendo señalar culpables o responsables que por cierto se
encuentran en todos los sectores, pero no puedo dejar de observar el desprecio
de la ciudadanía por la actividad política, tienen razón  sinceramente comparto que se requiere de una
modificación en las formas de hacer política, pero no podemos minimizar la
importancia de esta esencial actividad en la administración del país.

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