Hoy,
en la Región de Magallanes, en muchos hogares se desembolsan más de 200
mil pesos mensuales en cancelar los combustibles (bencina, petróleo o
gas). Eso si se toma en consideración que se utiliza un solo vehículo.
Ahora si son dos o más el costo supera los $300 mil. Cada persona de Punta Arenas gasta en promedio $3.500 diarios en trasladarse a sus lugares de trabajo o de estudio; es decir, más de 80 mil pesos mensuales. Si una familia promedio tiene cuatro integrantes la cifra se eleva por encima de los $300 mil mensuales que se desembolsan solo
en los traslados. Por eso la iniciativa de hace muchos años del
Sindicato de Trabajadores de ENAP de la eliminación del Impuesto
Específico a los Combustibles ha tenido buena acogida en la comunidad,
pero total ignorancia en los gobiernos de Michelle Bachelet, Sebastián
Piñera y Gabriel Boric. En la Reforma Tributaria nunca se contempló y
para los habitantes de la zona más austral del país, donde el
automóvil no constituye un lujo, sino una necesidad de primer orden, es
necesario que se den cuenta del imperioso requerimiento. Porque es como
el gas, hay que hacer algo y pronto. Desde los gobiernos a nivel
central no se realizan esfuerzos porque para ellos no existe la
necesidad que tienen los poco más de 160 mil habitantes que tiene esta
región. Pero así es. En Argentina, mientras más alejados de Buenos
Aires, menores son los precios de los combustibles. En Chile, el
fenómeno es contrario. Hace 10 años el costo de un litro de bencina, que hoy supera los $1.400, era de $580; es decir, mensualmente, para una familia promedio, era un gasto de casi un tercio de lo que desembolsan hoy. Juzgue usted.