Suplemento Análisis: Cambios en Intendencia y el cuento de “Pedro y el lobo” a la magallánica

Como
una verdadera versión 2.0 del popular cuento “Pedro y el lobo” se ha
transformado la gestión de la intendenta de Magallanes, María Teresa
Castañón, durante las últimas semanas. De la ruidosa asunción el 11 de
julio de 2018 en reemplazo del despedido Christian Matheson, las cosas
no han sido nada fáciles para la exconcejala de Punta Arenas.

No
se sabe bien de dónde salieron los primeros rumores, pero lo que sí es
claro, es que fue luego desde su propio sector donde cobraron peso las
señales de un “inminente” cambio en el Gobierno Regional.

Las
primeras crónicas salieron del decano de la prensa nacional, El
Mercurio, ahí dieron cuenta de que se venían cambios en las intendencias
de las regiones extremas. A partir de eso, en el plano local, se
comenzó a dar por hecho que la trabajadora social tenía sus días
contados y como suele ocurrir en estos casos, también empezaron a
desfilar impúdicamente los nombres de los posibles sucesores.

Incluso
se habló que Castañón habría sacado todas sus cosas de la oficina
durante un fin de semana, situación que fue desmentida rápidamente por
la propia protagonista de este sainete.

Una
serie de apariciones públicas en diferentes eventos empezaron a
desvanecer lo que hace horas atrás era “inminente”, aunque la propia
autoridad regional entregó algunas señales que alimentaron los rumores,
como la marginación de algunas actividades y la suspensión de todo un
día de agenda.

En
una segunda arremetida, El Mercurio volvió a sugerir que los cambios
seguían en pie, en tanto, en la región austral, se desentendían
nuevamente de la publicación. No pasaron muchos días más para que el
diario capitalino regresara con el repetido cuento con una respuesta
local en el mismo sentido, es decir, “nadie me ha llamado”.

El
relato volvía una y otra vez a las páginas y al comentario de pasillo.
El último de ellos daba cuenta de que el Presidente Sebastián Piñera
esperaría su regreso vacacional para anunciar los cambios, considerando
las emergencias forestales y los incendios que mantienen en alerta a las
autoridades en la zona centro sur del país.

La
narración de “Pedro y el lobo” concluye como todos sabemos. Después de
muchos amagos, finalmente, el murmullo resultó real, pero, en esta
ocasión, nadie le creyó al pequeño de la historia.

Algo así es lo que podría terminar de ocurrir en esta novela política regional. Una suerte de profecía autocumplida.

Ni
hablar de las famosas “fake news”, tan populares el año pasado,
expresión que apunta a tomar con pinzas las noticias con origen
desconocido y que al masificarse toman carácter de verdaderas, sin que
nadie pueda identificar con certeza la fuente que las hizo públicas.

La
experiencia señala que cualquier cosa puede pasar. Ya ocurrió con el
exintendente Matheson, y podría pasar con cualquier autoridad designada
desde el nivel central, son cargos que están siempre a disposición de la
voluntad presidencial, pero eso sucederá cuando tenga lugar el hecho en
concreto, todo lo que se diga antes, si no tiene una fuente confiable o
nombre y apellido, seguirá estando en el plano de las especulaciones.

Y
aquí, bastante responsabilidad tiene el propio sector político
gobernante, particularmente en el lugar donde se corta el queque
(homenajeando al consejero Kusanovic), quienes, de manera al menos
tibia, ni confirmaron ni desmintieron los primeros rumores.

Algunas
autoridades locales de peso también cayeron en esta respuesta a medias,
que poco sirvieron para poner paños fríos a la ya compleja situación en
la que se vio envuelta la administración del GORE magallánico.

El pasado
28 de enero, en entrevista con El Mercurio, el alcalde Claudio Radonich
se refirió a una “sensación de fragilidad respecto del Gobierno
Regional”, y más aún, apuntó a una gestión que “no ha podido despegar”.

La del
alcalde es una opinión transversal en el oficialismo, pero tampoco es
mucho más lo que se ha hecho para finalmente emprender vuelo. Ni
siquiera las repetidas visitas del Presidente Piñera a Magallanes han
logrado apagar el rumor de cambio.

Anteriormente,
los máximos líderes de Chile Vamos se encargaron de solicitar cambios
en intendencias y gobernaciones.

Tanto Mario Desbordes, presidente de
Renovación Nacional (RN), como su par de la Unión Demócrata
Independiente (UDI), Jacqueline van Rysselberghe, hicieron referencia a
“un buen momento” para hablar de nuevas design
aciones,
el tema es, al parecer, que nadie ha llamado a nadie en Magallanes y
todo se vuelve un misterio y una eterna especulación que termina
afectando a la propia gestión regional, el desarrollo de la región, la
estabilidad política, como así también a quienes sí hacen bien la pega y
que terminan gastando energías pendientes de qué dirá la próxima nota
del diario santiaguino.

A casi un año de gobierno, la administración Piñera vuelve a tener su piedra de tope en Magallanes, donde no ha
logrado encontrar el ritmo que desea inyectarle el Mandatario a todo lo
que hace y según viene la mano, podría estar cerca de alcanzar un nuevo
récord con tres intendentes en un año, siempre y cuando la historia
termine como la de “Pedro y el
lobo”, pero a la magallánica.

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