Según
cifras del Servicio Nacional del Adulto Mayor (Senama), la Región de
Magallanes es la zona del país en la que se está produciendo el mayor
envejecimiento de la población,
y otros recientes números en medio de la pandemia señalan que el 20% de
los hogares magallánicos está compuesto solo por adultos mayores. Y
ello no es un fenómeno nuevo, viene ocurriendo desde hace varias
décadas. Ante esto, la comunidad magallánica debe adaptarse a vivir con
personas cuyas capacidades físicas día a día se van deteriorando.
Lamentablemente, en las calles de Punta Arenas hemos sido testigos de
maltrato a personas de edad avanzada. Esto es algo que avergüenza y ante
lo cual no podemos enceguecernos y dejarlo pasar. Esto puede ser tan
vejatorio como el maltrato físico y sicológico. Estamos en un país que
está envejeciendo y donde más del 15% de la población es adulta mayor; en
la Región de Magallanes y Antártica Chilena esa cifra llega al 30%.
Tanto el Estado como la sociedad deben proteger los derechos de las
personas mayores, respetarlas
y entregarles un trato digno, porque representan un capital social
invaluable. A veces nos olvidamos de que tenemos abuelos o padres en esa
edad. No podemos aceptar este tipo de hechos, porque desde niños
estamos cimentando lo que será nuestro envejecimiento. Obviamente que a
nadie le va a gustar que lo traten de mala forma y hoy en Magallanes
debemos frenar estas situaciones, porque estamos insertos en una
sociedad diferente a la del resto del país y porque en solo
un par de décadas nos daremos cuenta de que ese 30 por ciento creció
inesperadamente. Los adultos mayores se merecen un absoluto respeto, por
ellos y por nosotros mismos.