“Le pido perdón a
la familia pero sobre todo a nuestros hijos”, dijo arrepentido Héctor Briones Gatica, en contra de
quien esta mañana se inició el juicio oral por el delito de femicidio. El
fiscal Felipe Aguirre pide 10 años de cárcel y la parte querellante cadena
perpetua.
Al comienzo del
juicio el acusado renunció al derecho de guardar silencio y declaró ante los
jueces contando su versión de los hechos, que el 28 de octubre del año pasado
terminaron con la vida de Ruth Velásquez Vargas, esposa del acusado y madre de
dos hijos.
Briones partió
recordando los inicios de la relación con Ruth, quien en esos momentos tenía un
hijo de 9 meses, el que terminó haciendo suyo luego de iniciar una relación de
convivencia con ella. Posteriormente, hace tres años, se casaron y de esta
relación nació un hijo.
Cumpleaños
En otro pasaje, el
acusado recordó cuando junto a un grupo de amigos le celebraron el cumpleaños a
Ruth con una cena. Después del festejo vino una discusión entre la pareja que
terminó en pelea. “Luego de esto sentí que ella entró como en pánico y no
quería hablar conmigo. Tras la fiesta estaba siempre rara, callada. Le
preguntaba qué le pasaba y no me decía nada. Ahí fue cuando me dijo que quería
un tiempo entre nosotros. “Al preguntarle a qué se refería me dijo que no era
para terminar, pero quería estar sola, y me pidió mantener el rol de padre en
la casa”.
Briones contó que
a partir de ahí acordaron vivir en la misma casa pero en camas separadas. Al
tiempo la mujer le pidió que se fuera y él le insistió en mantener este tipo de
relación, condición que mantuvieron durante un mes y medio. “Pero cada vez que le
preguntaba si podíamos conversar de nosotros ella nunca quería hablar del tema”.
Crimen
Un día el acusado
pidió permiso en el trabajo porque se sentía mal del estómago. Al llegar a casa
tomó unas gotitas de Viadil y se recostó en el sofá.
“Me tendí en el
sillón y en eso llegó Ruth, y como no nos hablábamos, no dijo nada, pero cuando
pasó del living a la cocina se le cayó una boleta. La recogí y al verla pude
leer Ruth: te amo bebé”.
En esos momentos los
celos y la ira se apoderaron del hombre. Afectado sentimentalmente por la deteriorada
relación con Ruth, quien no le hablaba, la siguió y en el dormitorio, donde se
encontraba ella tendida en la cama, le reprochó esta suerte de infidelidad.
“Le dije si podíamos
conversar y no me respondió nada. Me tendí a los pies de la cama y le pegunté
qué pasa entre nosotros. Le pedí que arregláramos el asunto pero no decía nada.
Me levanté de la cama, le mostré el papel y le dije: por esto es que no quieres
hablar conmigo. Ella lo tomó y no me respondió nada”.
Asfixió y golpeó
Según la
acusación del fiscal, Briones reaccionó en forma violenta, levantándose y agrediendo
a la mujer, ahorcándola con sus manos hasta asfixiarla. Como la mujer se
resistía la golpeó en diversas partes del cuerpo (zona del tórax, rostro y
cabeza) ocasionándole un traumatismo cráneo encefálico, todo lo cual terminó
provocándole la muerte”.
Envolvió el
cuerpo
En la declaración
que entregó esta mañana, el imputado relató que después de matarla escuchó la alarma
que le indicaba que llegarían los hijos a la casa.
“Como no quería
que vieran nada la envolví con una sábana y una bolsa (el cuerpo de Ruth) para
esconderla debajo de la escalera de la casa”, confesó.
El bulto lo selló
con mucha cinta de embalaje y lo mantuvo oculto hasta el día siguiente (martes
29 de octubre de 2013) en la tarde, cuando decidió deshacerse del cuerpo en
el vertedero municipal. Porque él era chofer de los camiones
recolectores de basura de Servitrans.
“Yo me fui a
acostar con los chicos y al otro día nos levantamos, a las seis, pero el mayor
quería bajar y le pedí que esperara para que bajáramos todos juntos. Luego les
preparé su desayuno de yogurt con cereales y se fueron al colegio.
Al vertedero
De ahí Héctor Briones
detalló a los jueces el momento en que depositó el cadáver de su mujer en el
vertedero municipal.
“Terminé de
trabajar con mi ayudante y le dije que se vaya para la casa porque tenía que
pasar a buscar una basura y ellos con tal de salir antes me dijeron que sí. Se
bajaron y me fui con el camión a la casa. Primero metí un televisor malo y luego,
como no había mucho movimiento en la calle, metí el cuerpo (de Ruth) rumbo al
vertedero”.
“En el camino
encontré unos sacos y los metí y al llegar al vertedero el guardia me preguntó
por lo metros cúbicos que llevaba, ingresé con el camión y busqué un lugar
donde depositar el cuerpo, el que tapé y oculté bajo tierra y basura”.
“Luego le mentí a
la policía y presenté la denuncia por presunta desgracia. Pero al tercer día
llegó de Santiago mi mamá, al saber que Ruth estaba desaparecida. Luego de
muchas mentiras mi mamá me preguntó qué me pasaba. En ese momento le conté la
verdad, lo que había pasado y luego ella me acompañó a la fiscalía y pedí
hablar con el fiscal a cargo y me entregué”.
“No me queda más
que pedir perdón a la familia de ella, sobre todo a los hijos. Antes los cuatro
éramos unidos, salíamos juntos a todas partes”.
(Texto: Edmundo Rosinelli / Foto: Brnardo Balbontín)