Acusado por robo con intimidación declaró en juicio: “Yo me di por pagado con el celular”

Por
el delito de robo con intimidación fueron llevados a juicio oral la
mañana de ayer dos acusados, quienes fueron sindicados como autores de
un asalto que se perpetró hace poco más de un año en pleno “Barrio Rojo”
de Punta Arenas.

Según
la acusación, los hechos ocurrieron el domingo 1 de septiembre de 2019,
cuando la víctima caminaba a eso de las 8.40 horas por calle Errázuriz y
al llegar a la esquina con Armando Sanhueza fue interceptado por los
imputados Cristian Felipe Salazar Carrasco y Jorge Andrés Aedo Martínez,
quienes le exigieron que les entregue sus pertenencias.

Al
intentar huir cayó producto de la escarcha, siendo alcanzado por los
agresores que lo amenazaron, quitándole su teléfono celular, una
cajetilla de cigarrillos y dinero en efectivo, dándose a la fuga,
momentos que el afectado solicitó ayuda, siendo socorrido por un
detective de la Policía de Investigaciones (PDI) que pasaba por el
lugar, encontrando a los imputados en la esquina de las avenidas España
con Independencia.

No
obstante, en la primera audiencia, ambos imputados prestaron
declaración, proporcionando una versión completamente distinta y que
desde un inicio ha sido la tesis de la defensa.

Tesis distinta

El
primero en brindar su testimonio fue Salazar, quien reveló que durante
la madrugada del día en cuestión, él y Aedo Martínez se acercaron a la
víctima pidiéndole un cigarro, accediendo éste, para luego compartir
entre todos bebidas alcohólicas, momento en que hicieron una “cucha” o
recolección de dinero para ingresar a un local “clandestino”, habiéndole
pasado Salazar la suma de 20 mil pesos al afectado, pero cuando se
percataron que estaba cerrado decidieron irse a sus casas. Fue ahí que
le solicitó el dinero que le había conferido, a lo que éste se habría
negado.

“Ahí
empezó a caminar hacia Chiloé y al llegar al local El Dólar se resbaló y
cayó sentado. Mi primera reacción fue matarme de la risa, burlarme, que
por pillo le había pasado y fui a darle la mano para que se pudiera
parar, pero él se resbalaba por la escarcha. Yo me di la vuelta para
tomarlo por detrás, para meterle los brazos debajo de las axilas y poder
levantarlo, y en ese momento en el bolsillo izquierdo se le asomó el
celular. Cuando lo voy a tomar, el celular y una cajetilla de cigarros
cayeron, y yo lo recogí rápido y me lo guardé. Yo me di por pagado con
el celular”, develó.

Por
otra parte, Aedo también renunció a su derecho a guardar silencio,
asegurando que él no habría tenido participación en la sustracción de
las especies ni en la intimidación, y que respecto al dinero que le fue
encontrado posteriormente (15 mil pesos), él tenía supuestamente el
comprobante.

Durante
este miércoles deberá concluir el juicio oral, instancia en que los
magistrados emitirán su veredicto, del cual, la Fiscalía solicitó una
pena de 7 años de cárcel efectiva para ambos acusados, invocando la
agravante de haber actuado en grupo para lograr su cometido.

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